Cada vez más, nos encontramos con ejemplos de personas valientes, que deciden dejar el anonimato y dar un paso al frente para decir: “Aquí estoy yo”. Este es el caso del mundo del deporte. La testosterona suele ser la hormona predominante en este mundo, aunque afortunadamente las cosas están cambiando.

Por ejemplo, el fútbol ya no es sólo un deporte de hombres, sino que cada vez más, las mujeres se suman a esta afición que no tendría por qué entender de género o de condición sexual. Pese a todo, aún son muchos a los que la testosterona, a la que antes me refería, se les sube a la cabeza y no dudan en utilizarla (en sustitución del cerebro) para descalificar, menospreciar o incluso agredir a todos aquellos a los que consideran diferentes.

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Afortunadamente, el mundo del deporte parece haber tomado conciencia de la importancia de la igualdad y de luchar contra toda forma de discriminación, incluso contra la homofobia. Muchas estrellas no han dudado en hacer pública su condición sexual para intentar aportar “su granito de arena a la causa”.

Este es el caso de Ian Thorpe. Este nadador australiano cuenta en su haber con nueve medallas olímpicas (cinco de oro, tres de plata y una de bronce) y de trece más en campeonatos del mundo (once de oro, una de plata y otra de bronce). Su palmarés está por tanto más que acreditado. Tal vez por ello, la sorpresa para muchos fue mayúscula, cuando aseguró, este mismo año, en una entrevista de televisión: “Quiero decirle al mundo que soy gay y espero que esto haga las cosas más fáciles para otros”.

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Durante su relato, el deportista admitió los problemas que había tenido por intentar ocultar su condición sexual, y sobre todo la fuerte depresión que sufrió al respecto. Pese a todo, el deportista esperó a estar ya retirado para hacer este anuncio tan personal.

Una de las primeras personas en felicitarle públicamente por el gesto fue Jason Collins. Este jugador de la NBA se convirtió a principios de 2014 en el primero, en activo, en declarar su condición sexual en una carta abierta. Tras un tiempo sin poder disponer de equipo, “por su mal promedio”, o por un supuesto “veto homófobo”, Collins retomó su actividad en los Brooklyn Nets.

SamParece que este año ha sido el de las “salidas de armario” en lo que al deporte se refiere. Michael Sam es otro buen ejemplo de ello. En 2013 fue elegido por sus propios compañeros como “Best Player” en la liga de fútbol americano. Pocos meses después manifestó: “Quiero mi propia verdad… Nadie más debe contar mi historia”.

Sam aseguró que la reacción de sus compañeros y de los entrenadores fue “muy buena”. Además pidió que se le juzgue por su valía profesional y no por cuestiones como su condición sexual. Los éxitos del jugador se han sucedido desde entonces, e incluso la NFL (Liga de Fútbol Nacional) le mostró su apoyo en un comunicado.

Robbie Rogers es otro americano, en este caso futbolista, que anunció en 2013 su homosexualidad. Tras hacer pública su condición, decidió retirarse del deporte, aunque finalmente regresó a Los Ángeles Galaxy donde continúa en la actualidad. El protagonista de esta historia relató como: “Siempre escuchaba cosas homofóbicas en los vestidores, en las canchas”. Rogers, manifestó estar seguro de su condición a los 13 o 14 años.

ThomasSi cambiamos de continente y nos venimos hasta Europa, también encontramos ejemplos de cómo el deporte “poco a poco se abre a lo evidente”. Thomas Hitzlsperger se convirtió, también en este 2014, en el primer futbolista alemán que se declaró abiertamente gay. “Declaro mi homosexualidad porque deseo que la cuestión avance en el mundo del deporte profesional”, manifestó.

Incluso la propia Ángela Merkel alabó el gesto y aseguró, a través de su portavoz, que: “Nadie debería tener miedo a declarar su sexualidad”. Desgraciadamente las medidas represivas y de persecución de muchos países obligan a que, incluso hoy en día, muchas personas tengan que fingir lo que no son.

Thomas Daley hizo pública su relación sentimental con un hombre, en el año 2013. Este saltador de trampolín británico cuenta en su palmarés con una medalla de oro en el Campeonato Europeo de Natación de 2008 y otra de bronce en los Juegos Olímpicos de 2012. Fue a través de un vídeo en youtube en el que manifestó su orientación. Unas fotografías posteriores y sus apariciones públicas confirmaron su relación con Dustin Lance Black, el guionista ganador de un Óscar por Mi nombre es Harvey Milk.

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Pero no sólo encontramos ejemplos en los deportes mayoritarios, sino en otros muchos. Este es el caso de Orlando Iván Cruz Torres, boxeador puertorriqueño. En 2012 anunció su condición sexual de la siguiente manera: “Siempre he sido y seguiré siendo un orgulloso puertorriqueño. Siempre he sido y seguiré siendo un orgulloso hombre gay”.

Torres se convirtió pues en el primer boxeador gay, en activo, en “salir del armario”. Es más, no dudó en uno de los combates más decisivos de su vida, salir al ring con su ropa deportiva teñida de los colores de la bandera gay.

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Johnny Weir es otro de los ejemplos de deportista que “tuvo que luchar contra los elementos”. Este patinador estadounidense, con diversos títulos en su haber, no dudó en reconocer que su salida del armario tuvo que ser calculada. Y es que, la estrella de la pista, temía obtener malos resultados en las puntuaciones de los jueces al pensar que “podrían juzgarle” por su condición sexual y no por su habilidad. Finalmente dio el paso, cosechando éxitos profesionales, hasta que en 2013 decidió retirarse.

Pero… ¿qué ocurre con las mujeres?

También tenemos grandes ejemplos de valientes que no sólo lucharon en un mundo “habitualmente de hombres”, sino también contra los clichés. Amélie Mauresmu es el mejor ejemplo. Esta tenista permaneció como número uno del mundo, durante 36 semanas, en el año 2006.

Fue mucho antes, en 1999, cuando la jugadora decidió revelar su homosexualidad. La tenista perdió la final del Open de Australia contra Martina Higins, quien (poco afortunada) dijo que tenía la sensación de haber jugado contra “una medio hombre”. Días después Mauresmu asumía su condición, ante unas palabras que causaron gran polémica. Se retiraría en 2009 tras cosechar un total de 25 títulos individuales y dos en dobles.

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Pero la mejor precursora de este aperturismo en el deporte femenino fue Martina Navratilova. Sus títulos se cuentan por centenas (167 individuales y 177 dobles). Su caso es especialmente triste, al ser rechazada por sus padres al conocer su opción sexual.

Navratilova solicitó la nacionalidad americana para salir de su Checoslovaquia natal, en la que según sus propias palabras “los gays eran enviados a asilos para enfermos mentales y las lesbianas nunca salían del armario”.

NavratilovaEn 1981 tras recibir la nacionalidad estadounidense hizo pública su homosexualidad. Fueron entonces conocidas sus relaciones, primero con Judy Nelson y posteriormente con la escritora y activista Rita Mae Brown.

Estos son sólo algunos de los ejemplos existentes en un mundo en el que la homofobia parece estar a la orden del día. Llama la atención como en España (uno de los países más tolerantes del mundo) no encontramos deportistas que quieran hacer pública su condición homosexual. Es cierto que contarlo o no depende de uno mismo.

Pero no es menos cierto que cada uno, desde nuestra responsabilidad, la que sea, estamos obligados a hacer de este, un mundo más justo y a contribuir al avance hacia una sociedad más tolerante. Tenemos polític@s, modelos, actores, actrices, figuras de la televisión… que ya lo han hecho. ¿Pero que ocurre con los deportistas? Si tenemos en cuenta que las estadísticas hablan de un porcentaje de entre el 10 o 15 por ciento de población homosexual, es imposible que no encontremos algún ejemplo en este mundo.

Xisco¿Os imagináis a algún jugador de primera división de la liga de fútbol saliendo del armario? Pues sin duda, homosexuales tiene que haberlos. Por supuesto que no tienen que decirlo, porque la condición sexual forma parte de la vida privada de cada uno de nosotros, pero pensad… ¿Qué pasaría?

Sin duda deberían enfrentarse a las críticas de un sector, a mi entender minoritario, pero con mucha fuerza dentro del mundo del deporte, al igual que otros muchos como por ejemplo, el del toreo. No obstante su contribución “abriría las ventanas” y contribuiría una normalización de la homosexualidad, lo mismo en el fútbol que en el resto de disciplinas.

Ibra y PiquéPese a todo, soy totalmente contrario al intento de determinadas publicaciones en las que se intenta “plasmar como verdad algo que no lo es”. Xisco, Ibrahimovic o Piqué son buena prueba de ello. Lo que demuestra la reacción ante fotografías en las que podemos comprobar el afecto entre compañeros o amigos, es que aún queda un largo recorrido por hacer. Como digo siempre “la educación y la tolerancia son las herramientas para salvar los obstáculos que vayamos encontrando”.

 @crisda9delgado

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