Enseñar a los hijos a hablar de su familia homoparental

Siempre hablamos de cómo enfrentar en el trabajo, ante nuestra familia y ante la sociedad el hecho de que nuestra elección de familia no sea la impuesta por el patriarcado. Pero pocas veces se ha tratado el tema de cómo los propios niños pueden aprender a hablar de su familia homoparental ante sus amigos, en su urbanización, e incluso ante otros mayores y profesores.

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En torno a los 4-5 (por supuesto, depende de cada niño) nuestros hijos empiezan a tener una consciencia social elevada. No es fácil engañarlos respecto a lo que pasa ahí fuera; Se percatan de mucho más de lo que podemos imaginar. La consciencia de las diferencias aparece. La timidez y la vergüenza se hacen presentes, en muchos casos de forma llamativa. La presión social empieza a hacer su efecto y ser parte del grupo adquiere una importancia total.

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En la escuela generalmente no nos enseñan a ser diferentes ni a defender nuestras diferencias. Y cuando nos dan pequeñas enseñanzas al respecto, pocas veces pasa de las diferencias raciales.

Un panorama ideal sería que nos enseñaran que nuestra elección de pareja en el futuro será igual de valiosa sea la común o sea la menos común y que expresarla con naturalidad nos hará felices y libres. O que una familia esta compuesta por amor, y no por hijos biológicos y padres clásicos.

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Estamos muy lejos de ese ideal. Sutilmente, en escuela y sociedad, aprendemos a ocultar lo diferente. Si eres lesbiana, gay o bisexual y has tardado años en poder expresarte rotundamente, entiendes a qué me refiero: Se aprende el silencio como una herramienta de adaptación, no siendo conscientes que esconder una parte de nosotros mismos, sea nuestra orientación o sea nuestra familia, nos condena.

  • No le enseñes a defenderse: Enséñale a valorarse. Los psicólogos sabemos que expresar el amor, el cariño, la rabia, la alegría, la tristeza, el llanto, la risa, son necesarios para que una persona pueda realizarse y ser feliz. También lo es expresar lo que sentimos por otros y lo que somos. Por lo tanto es deber de los padres o madres homoparentales enseñar a nuestros niños desde antes de los 5 años que ser diferente puede ser algo bello, genuino, incluso un talento; una genialidad. Y no sólo eso: Lo mas importante será enseñarles a expresarlo, y por lo tanto vivirlo, con naturalidad.
  • Como siempre decimos, la mejor manera de enseñar a nuestros hijos una conducta es con el ejemplo: Habla de tu familia con naturalidad. No sólo allá donde tengas confianza. También con el panadero, el frutero o la tutora. Si alguno de ellos reacciona de forma sorpresiva o negativa, vive su reacción con humor y vuelve al día siguiente. Es importante que tu hijo no vea tabúes en ti. Tú serás su principal referente.
  • Propón que sea el o ella quien hable del tema en determinadas ocasiones sociales. Aparece en escena como ayudante, si es necesario. Pero deja que pueda hacer sus primeros pinitos a la hora de hablar de su familia, y de las ventajas de su familia, de lo que mas le gusta de ella, de lo mucho que le quieren, etc. Enséñale a expresar, porque muchos otros sectores de la sociedad, con conductas subliminales inconscientes, le inocularán un silencio poco beneficioso.
  • Documenta a tu hijo. Dótale de argumentos. Como sabes, la homosexualidad es más natural de lo que parece: En la naturaleza se establecen relaciones homosexuales tanto sexuales como de pareja, y muchas de ellas son monogámicas. Si tu mismo necesitas información, existen documentales, investigaciones, cuentos. Posiblemente tu hijo, como la mayoría, adore a los animales. Y desde ellos, le será más fácil entender que su familia es tan normal como cualquiera, y le dará argumentos para defender a su familia ante los ataques que, inevitablemente, siempre nos llegan (ya sea por ser bajo, alto, gordo, flaco, feo, guapo, gay, o tener una familia homoparental).
  • Si tu hijo no tiene referentes, los necesita. Tanto de la televisión, como personajes famosos, como de la realidad, tanto de lesbianas como de gays. Establece algún contacto con otras familias como la tuya. Porque eso le hará sentirse parte de un grupo social mas grande que el núcleo familiar, y le ayudará a la hora de expresarse.
  • Convierte a sus tutores y profesores en tus aliados.  Ellos son los otros referentes de tus hijos y ellos marcan el ritmo y la evolución no solo intelectual, sino también grupal, de la clase. Entre todos, con inteligencia, se puede hacer aparecer esta diferencia como algo divertido en clase, hasta que llegue el momento de que sea tan normal que nadie recuerde que un día le pareció diferente. Aprovecha que los niños están mucho mas preparados para abrir su mente que los mayores.

La visibilidad, en este caso, hará de tu hijo alguien que pueda disfrutar de sus diferencias en cualquier plano de la vida, no solo las que venimos comentando sino todas. Que pueda sacar partido de su parte genuina. Que pueda romper moldes. Y quién sabe, tal vez hacer algo grande con esta libertad en su vida laboral o personal.

Rocío Carballo.

Psicóloga psicoterapeuta.

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