La asociación Son Nuestros Hijos (SNH) es la principal entidad en España y en Europa que reúne a familias creadas por gestación subrogada. Una organización autónoma que defiende un mundo donde la familia es un proyecto basado en el amor y los hijos son fruto de ese proyecto de familia, independientemente de quién los haya gestado o cuál sea su origen genético.

Nace en 2008 como grupo para intercambiar información entre familias homoparentales que acudían a la gestación subrogada en el extranjero y como plataforma para reivindicar el acceso de sus hijos al Registro Civil español. El movimiento crece más cada año, por lo que en 2013, se constituye como asociación sin ánimo de lucro, agrupando a todas las familias: heteroparentales, homoparentales y monoparentales.

El presidente de Son Nuestros Hijos (SNH), Pedro Fuentes, padre de un niño por gestación subrogada, nos acerca a esta técnica de reproducción y nos expone los objetivos de la asociación, su lucha por lograr la igualdad de todas las familias y las batallas que aún quedan por ganar.

Son Nuestros Hijos. Pedro Fuentes junto a su marido y su hijo

Pedro Fuentes junto a su marido y su hijo

Oveja Rosa: La gestación subrogada es uno de los métodos para convertirse en padres que más polémica genera en la sociedad debido, probablemente, al desconocimiento de cómo funciona esta técnica de reproducción asistida. ¿Podrías explicarnos en qué consiste?

Pedro Fuentes: La subrogación gestacional es una técnica reproductiva en la que una persona gesta y da a luz al hijo de otra/s persona/s, denominadas madre/padres intencionales. La mujer que gesta al niño no guarda vínculo genético con este, ni desea ser madre. La esencia es la voluntad procreacional de las diversas partes.

O.R.: ¿Cuáles son los principales objetivos de vuestra asociación?

P.F.: El fundamental es defender los derechos de las niñas y niños nacidos por esta técnica y que son discriminados respecto de prestaciones sociales o acceso al Registro Civil y otros temas. El reconocimiento de su filiación real, que la sociedad les muestre el obligado respeto o la prevención del acoso escolar, forman parte de nuestros objetivos cotidianos. Pero también, como algo derivado de lo anterior, dar a conocer la técnica y tratar de lograr una regulación digna y ética, que respete los derechos de todos y que permita a todas las familias que la precisen, familias diversas, acceder a ella aquí, en España, de forma similar al resto de las técnicas reproductivas.

Son nuestros hijos

O.R.: ¿Qué aporta SNH a las familias?

P.F.: SNH gestiona un foro de ayuda mutua donde futuros padres y madres comparten información, experiencias, miedos e ilusiones. Los socios también cuentan con apoyo legal y ginecológico para resolver las dudas que se puedan presentar. Ofrecemos documentación sobre cómo realizar la inscripción del menor en el Registro Consular o cómo reclamar la prestación de maternidad y otros materiales. Y el acompañamiento de una gran familia que entiende perfectamente el carrusel de emociones que se vive. Además, aunque con menos frecuencia de lo que deseamos, se organizan quedadas para que familias y niños se conozcan.

O.R.: ¿Cuáles son las mayores problemáticas con las que os encontráis tanto como asociación como a nivel de familias individuales?

P.F.: Como asociación, el problema fundamental es lograr que se respeten los derechos de nuestros hijos y su dignidad. El uso de lenguaje respetuoso para con ellos y el reconocimiento de su filiación son esenciales. Hay muchos niños en España que están en una especie de limbo jurídico, pendientes de su acceso al Registro Civil o de unos juicios de filiación y adopción que, en función del juez de turno, puede tener un resultado u otro. Esto incumple la ley española sobre el interés superior del menor.

A nivel individual, las familias suman a lo anterior otros problemas, empezando con el de tener que migrar a otro país, con las dificultades de lenguaje que conlleva, y el riesgo de poder caer en manos de empresas poco respetuosas con el proceso. Aparte del alto coste económico de la técnica. La medicina reproductiva es muy cara en todos los países. Si al elevado coste de la técnica, se le añade que todo ha de ser financiado por los progenitores, como bajas médicas o seguros para la persona que gesta, seguros para el recién nacido, abogados, gastos de desplazamiento y alojamiento en un país extranjero, etcétera, lo que se genera es, al mismo tiempo, un alto coste emocional. A lo que se une, como en cualquier técnica reproductiva, la incertidumbre de saber si al final se logrará tener un hijo o habrá que renunciar sin haberlo logrado.

O.R.: ¿Organizáis algún tipo de eventos? ¿Cómo pueden participar y colaborar las familias?

P.F.: Hay dos tipos de actividades: las divulgativas, donde se organizan charlas, que pretendemos llevar a toda España, para darnos a conocer y explicar nuestro código ético y cómo entendemos que ha de ser la gestación subrogada; y los encuentros de familias, para compartir tiempo de relax y juegos de los niños. Las familias colaboran con su experiencia y su apoyo a toda la asociación. En realidad son los socios quienes mueven a SNH. Ellos son la médula, la esencia.

son nuestros hijos orgullo

Pedro Fuentes junto a varios miembros de SNH en la manifestación del Orgullo

O.R.: Las mayores voces críticas en relación a esta técnica se centran en la explotación del cuerpo de la mujer y en el aspecto monetario, debido al gran desembolso económico que supone. ¿Qué opináis al respecto?

P.F.: El desembolso económico es muy alto, como he dicho. Eso se resolvería con la modificación de la actual ley de reproducción asistida para que incluyese la GS, en igualdad con el resto de las técnicas. La medicina reproductiva es cara, también en nuestro país, todos los procesos lo son, pero los costes se abaratarían mucho si se asemejasen a los de las demás técnicas reguladas en España.

En cuanto al tema de la explotación, es posible que pueda ocasionarse en ciertos países o bajo determinadas legislaciones. Una buena normativa es fundamental para prevenirla. Regularlo en España aseguraría el respeto de los derechos de todos y, desde luego, plantear que con dicha regulación se produjese explotación es pensar que la mujer española es incapaz de tomar decisiones sobre su vida y su cuerpo. Algo absolutamente machista. Eso es tutelar a la mujer y negarle el derecho a decidir sobre sus derechos sexuales y reproductivos.

O.R.: ¿Es importante una asociación como la vuestra y que las familias se unan?

P.F.: Sí, lo es. De no ser por esta unidad y por la resonancia que logramos, nuestros hijos seguirían siendo ciudadanos de segunda. Españoles de segunda. Por desgracia, en este país los políticos se mueven a golpe de titular y de presión social más que por el respeto debido a la persona. La unión de las familias es lo que logrará que se respete a nuestros hijos, que se deje de insultar a las mujeres que donan la capacidad de gestar de su útero y que la construcción del propio proyecto familiar sea una realidad en España.

O.R.: ¿Cómo sentís el balance de los años que lleváis trabajando y qué impresiones tenéis sobre una futura regulación sobre la gestación subrogada en nuestro país?

P.F.: Hemos progresado mucho. Cada día más gente nos apoya y entiende que la GS es posible y que no existe igualdad sin igualdad en los derechos reproductivos. La futura regulación está próxima, pues cada vez hay más políticos que la apoyan y defienden. La actual ley de reproducción es claramente discriminadora y con un componente machista importante. Modificarla, respetar el principio ético de la igualdad y dar la oportunidad a todos de ver cumplido su derecho a la maternidad o la paternidad es algo que debería ser una meta del legislador. Y en ello estamos trabajando.

Queremos reseñar que la GS es una realidad en España. Miles de niños y niñas han nacido ya por este procedimiento. Somos reales y estamos aquí. Y vamos a seguir creciendo. La Sociedad Española de Fertilidad ha elaborado una propuesta de regulación, existe una Iniciativa Legislativa Popular defendida por la Asociación por la Gestación Subrogada en España, SNH ha elaborado un código ético, hay guías de buena praxis clínica realizadas por sociedades medicas internacionales, por no hablar de las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que obligan a reconocer la filiación de los menores nacidos por GS. La regulación avanza y el último país en sumarse a este proceso ha sido Portugal, si bien con una ley homófoba que impide a los gais el acceso a la técnica.

Estoy seguro de que en España seremos capaces de hacer una ley mejor y más digna, más igualitaria y que sea un ejemplo para otros países, como ya hemos hecho con la Ley del Matrimonio Igualitario o la Ley de Trasplantes.

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