Carlos Peralta y Víctor Gutierrez se besan tiernamente ante la cámara. Pero no son pareja. Es un beso reivindicativo. Un beso que quiere mostrar los besos que no se suelen mostrar en el mundo del deporte. Los besos que tantas veces son a escondidas entre los deportistas de élite. Un beso que ya era hora que saliera a la luz y que simboliza a todos los besos LGTB del mundo.

Victor ha competido en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y es plusmarquista de España a sus 28. Carlos es el máximo goleador de la liga de waterpolo con tan solo 25 años. Ambos son gays visibles y deportistas excepcionales.  Algo desgraciadamente poco común por lo armarizado que sigue estando este mundo. Más, cuando más se acerca a la élite.

El momento legendario fue el pasado jueves 20 de junio en la piscina del Centro de Natación Mundial 86 de Madrid para LOC, el suplemento del diario El Mundo, periódico que también acaba de sacar la ya clásica Lista de las 50 personas LGTB más influyentes. La foto simulaba la del diario francés L´Equipe (abajo), donde dos waterpolistas se besan en la piscina.  La diferencia entre esta y aquella es que esta es muy real. No porque haya algo entre los deportistas, que hasta donde sabemos no lo hay, sino porque realmente son waterpolistas. (Los protagonistas de la portada francesa son el director y el actor de una película sobre el equipo de waterpolo gay francés «Les crevettes Pailetees», Adrien Leongue y Cédric Le Gallo.

«Si un beso como este va a ayudar a que la gente vea esto como algo normal, ¿cómo no lo vamos hacer» ha explicado Gutiérrez, quien desde que salió del armario se ha convertido en un verdadero activista. El año pasado lo vimos en el Pregón del Orgullo dando la cara y lo hemos visto durante el año en todo tipo de diarios nacionales explicando lo que nosotros bien sabemos, que ser visible no es una elección, es el único camino posible hacia la felicidad: «El deporte te hace sentir especial porque ganas medallas. Pero yo no quiero sentirme especial, quiero ser feliz». En su discurso, Victor siempre ha defendido que todavía hace falta muchísima más visibilidad, para que salir del armario deje de tener un coste como el que tuvo para él. «Me ponían las cosas muy fáciles porque hacía muy buenas marcas y, de repente, de un día para otro, se me castigaba y penalizaba por cosas absurdas. Que no me digan que no hay homofobia en el deporte porque no es verdad».

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Victor afirma que con todo, salir del armario le ha hecho más feliz, y también, en consecuencia, más efectivo «Creo que la mejora en mi juego tiene que ver con que me he quitado un lastre de encima».

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