Luz María Bañados de Bazán es una abuela feliz. Plena y orgullosa de Iñaki, su nieto de dos años. Su nieto tiene dos mamás. Una de ellas es su hija, Carolina Bazán, la otra es su nuera, Rosario Onetto (en la foto de portada).

Todos viven en Chile, país en el que se está terminando el mandato de la presidenta Bachelett, quien prometió aprobar el matrimonio igualitario, y por el que ahora mismo hacen presión distintas organizaciones de derechos LGTB y Derechos Humanos.

Luz María se ha abanderado por el derecho al amor. El pasado 16 de junio escribió una carta al periódico El Mercurio, uno de los más conservadores del país, para visibilizar la situación de su familia:

Señor Director:

Soy abuela de Iñaki, hijo de dos mamás, y al escuchar con atención a mi nuera Rosario Onetto en un programa de televisión sobre sus derechos como madre sin ser la madre biológica, quedé demudada.

Quiero dejar claro que yo nací en una familia absolutamente conservadora. De la misma forma eduqué a mis hijos, conservadores, y cómo veo ahora el cambio que he tenido. Doy gracias a Dios por la familia que tengo, de los hijos que me dio. Ellos me han enseñado cuán ignorante he sido en esta vida, y cómo he logrado cambiar. Me siento inmensamente feliz con todos. Son todos generosos, honrados y auténticos.

Qué suerte ha tenido Iñaki de tener las madres que tiene. Qué niño tan espectacular. Si lo comparo con cualquier niño de su edad, él está muy por sobre el promedio. Es infinitamente feliz, regalón de sus madres, abuelos, primos, tíos, y esa felicidad que él muestra la palpa cualquiera que esté cerca de él.

Creo yo que es esta felicidad que él ha recibido desde el día en que llegó a este mundo lo que lo ha hecho un niño de carácter, inteligente, que lo entiende todo. A su edad lo habla todo, usa frases completas, conoce a todos los animales, los colores, los números, y recién a fin de mes cumple dos años. En fin, prefiero no seguir con las descripciones de mi nieto, porque podría no parar.

Doy las gracias a Dios porque sus mamás hayan tenido la suerte de poder costear una inseminación artificial. Quiera Dios que no le pase algo a ninguna de las dos, pero garantizo que si a alguna de ellas le sucede algo, este niño va a tener el apoyo de ambas familias para seguir su vida tal como lo ha sido hasta el día de hoy.

Esa suerte la tienen muy pocas parejas en Chile. Ellas están tranquilas porque tienen su sueño hecho realidad, pero ¿qué pasa con las otras parejas homosexuales que, al igual que ellas, quieren formar una familia, y no tienen los medios para la modernidad del día de hoy?

Bueno, es una pena sin sentido y absolutamente incomprensible, porque todo ese amor que tiene Iñaki lo podría también tener un niño que está sufriendo en el Sename y que cada día extra que pase ahí se irá deteriorando a pasos agigantados. No creo que eso sea lo mejor para un niño.

Desafío a cualquiera que no comparta mi opinión a esperar 20 años, y llamarme, porque pediré a Dios que me permita seguir en este mundo para ver el gran hombre que Iñaki va a ser. Va a ser un líder, y va a ayudar a que este Chile se abra a la diversidad.

Comparto esta parte de mi vida privada porque Dios enseña, pero no a palos, y a mí Dios me ha enseñado a abrirme, y así soy muchísimo más feliz.

Con mucho orgullo y respeto doy mi opinión, que espero que le sea de ayuda a quienes están en una situación parecida.

Luz María Bañados de Bazán

La preciosa carta fue solo un paso. Ahora es protagonista de la campaña de Fundación Iguales, #SúmatealaHistoria, donde pide el matrimonio igualitario para su país:

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