En unos días Bruno cumplirá su primer año de vida y yo mi primer año como mamá. Sin duda ha sido un año increíble. La maternidad me ha encantado. Estoy enamorada de mi hijo.

Antes de ser mamá mi vida era maravillosa y feliz. Ahora también lo es, pero incluso más.

Bruno nació gracias a una inseminación artificial. Soy una mujer lesbiana y decidí tener a mi hijo sin pareja.

La inseminación de Bruno fue hecha en Madrid con semen de donante anónimo, proveniente de Dinamarca, donde está ubicado el banco de semen más grande del mundo, Cryos International.

Mi hijo tiene los ojos azules como mi madre, yo los tengo marrones. Tiene la forma de la cara parecida a mi padre, y el pelo muy rubio, característica que no es de mi familia, sino que claramente de su donante.

Muchas veces la gente en la calle me ha dicho cosas como “¡pero ¡qué rubio! ¿Su padre es así de rubio?”, y yo siempre con la misma respuesta: no tiene padre.

VER: Soy una madre lesbiana y soltera, y me inseminé en casa: mi experiencia personal

La gente de la calle me importa muy poco, pero reflexiono bastante acerca del donante. Sé que un día mi hijo me preguntará por qué no tiene papá u otra mamá, y entonces yo le explicaré que existen distintos tipos de familia, y la nuestra es así.

Bruno no tiene padre, no. Pero tiene donante. Un hombre del que me siento profundamente agradecida y del que creo que mi hijo tiene todo el derecho de saber. ¿Pero cómo lo cuento?

Como también menciona la profesora de investigación familiar Susana Golombok, los niños deben saber la verdad sobre su concepción por varias razones:

  • Con las posibilidades actuales de las pruebas de ADN, las redes sociales, etcétera, nunca ha sido tan fácil investigar historias familiares, por lo que siempre es mejor decir la verdad, nuestros hijos pueden descubrirla de todos modos y es mejor saberlo de tus padres directamente que de otra persona.
  • La honestidad y el respeto son siempre un buen punto de partida para una relación, también en la relación entre padres e hijos.
  • Las diferencias físicas significativas entre el niño y los padres pueden explicarse y comprenderse mejor.
  • El niño puede integrar el aspecto de ser concebido gracias a un donante en su propia historia y darle sentido.
  • El historial médico completo del origen genético del niño (o la falta de él) se puede entregar a los médicos, en caso de que esto sea relevante en algún momento.

Los expertos recomiendan contar antes de los 5 años la verdad a los niños, de una manera simple, y a medida que se vaya haciendo mayor y vaya entendiendo más como funciona todo, ir ampliando la historia.

Importante cuando hablemos de esto es recordar que no es un “padre” como socialmente se entiende a un padre, por lo que esa no sería la palabra adecuada para referirnos al donante frente a nuestro hijo. En mi caso usaré la palabra como tal, donante.

¿Cómo reaccionan los niños? Cada uno es un mundo. Algunos dejan de hacer preguntas porque no tienen interés, otros quieren saber más detalles, y otros no te interrogan hasta que ya son casi adultos.

Si te gustaría conocerlas experiencias de otras madres que tienen hijos de donantes, puedes unirte al grupo de Facebook de Cryos aquí.

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