La vida de una mujer lesbiana, un hombre gay, un bisexual o un trans puede cambiar drásticamente según el país en el que nazca. Y aunque estas diferencias no deberían ser tan radicales en un mismo continente, como sucede en Europa, lo son.

Podemos casarnos en algunos países y en otros no, por ejemplo en España las lesbianas podemos embarazarnos por la seguridad social, como una mujer heterosexual, recientemente también se puede en Francia, pero no en Italia.

Aquí podemos adoptar a niños siendo parejas del mismo sexo, en Hungría se quiere prohibir.

Y ya si hablamos de Polonia pueden incluso hasta saltarse las lágrimas. Los discursos de odio de la extrema derecha se van radicalizando y ya se declaran zonas «libres de LGTB» a la vez que se persigue al colectivo y los obispos se unen para pedir terapias de conversión.

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En España estamos bien, aunque podríamos estar mejor, claro está. El problema es dar por sentados los derechos que ya tenemos. Los hemos conseguidos, pero como ya hemos visto basta una vuelta de tuerca, un gobierno que base su discurso en el odio, y empieza el retroceso.

Por eso la Unión Europea ha presentado un plan histórico para prohibir la discriminación y garantizar la seguridad de ciudadanos LGTB en el territorio. 

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El Plan se desarrollará en los próximos cinco años, incluye medidas legales y de financiación para abordar las desigualdades que aún enfrentamos según donde vivamos.

La idea es que la maternidad y paternidad LGTB sea reconocida en los 27 países miembros, no como sucede en la actualidad donde nuestros hijos pierden derechos al cruzar las fronteras.

“No se trata de ideología. No se trata de ser hombres o mujeres. Se trata de amor ”, dijo Vera Jourova, vicepresidenta de la comisión. Esta estrategia no va en contra de nadie. Esto no pone a nadie en un pedestal. Pero se trata de garantizar la seguridad y la no discriminación para todos”.

Aunque no se mencionó específicamente a Polonia, la comisionada de igualdad sí dejó claro que las políticas extremas anti LGTB se oponen a los valores de la UE.

“La igualdad y la no discriminación son valores fundamentales y derechos fundamentales en la Unión Europea. Esto significa que todos en la Unión Europea deben sentirse seguros y libres sin temor a la discriminación o la violencia por motivos de orientación sexual, identidad de género, expresión de género o características sexuales.

“Todavía estamos muy lejos de la plena inclusión y aceptación que merecen las personas LGBTIQ”, admitió.

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