Arcópoli se define como una asociación de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales y heterosexuales que pretende crear un sentimiento de igualdad e integración social del grupo LGTB en toda la Comunidad de Madrid. Son apartidistas y aconfesionales, ya que intentan aunar diferentes sensibilidades, siempre que sean integradoras, plurales e igualitarias. En su asociación tiene cabida cualquier persona que luche por la igualdad social del colectivo LGTB.

Su coordinador, Yago Blando, nos cuenta sus principales objetivos, las batallas más difíciles de librar y la importancia de una asociación como esta en nuestra sociedad, donde no está todo ganado y aún queda mucho camino por recorrer.

O.R. Desde vuestra fundación en 2004 ha habido una gran evolución respecto a los derechos de las personas LGTB ¿Cómo ha afectado esto a Arcópoli?

Y.B. Al igual que los derechos, la asociación también ha evolucionado mucho estos últimos años. Arcópoli nació en la Universidad, formada por estudiantes, aunque desde hace 7 años ya no somos una asociación universitaria, si no de la Comunidad de Madrid. Seguimos teniendo las ramas universitarias en la UCM y en la UPM, pero la entidad que yo coordino no tiene legalmente relación con la Universidad, más allá de los convenios que hemos firmado con ellas.

Nos dividimos en vocalías entre las que destacan las de Educación, encargada de organizar las charlas en institutos, y la de Deportes que es la que ha coordinado todo el tema de los cordones arcoíris en muchos municipios de la Comunidad de Madrid.

Pero lo que verdaderamente ha marcado un antes y un después en nuestra asociación, y en nuestra manera de hacer activismo, ha sido la unión a la FELGTB y el hecho de tener contacto con el resto de las asociaciones estatales. Nos nutrimos de su experiencia y nos abrieron muchas puertas. De no ser por el área de Educación de la FELGTB, por ejemplo, nunca hubiésemos tenido personal preparado para dar una charla en un colegio.

No solo actúa como la voz de las asociaciones a nivel estatal si no que termina siendo un foro para compartir trabajo, experiencia, material… Todo lo que nosotros producimos lo terminamos volcando en la FELGTB así como el resto de las asociaciones. Las sinergias siempre funcionan porque podemos beneficiarnos del trabajo bien hecho de cada una de las asociaciones y ellos de lo mejor que hayamos realizado nosotros. Pero respetamos mucho los ámbitos de actuación. Ya tenemos bastante con Madrid.

O.R. En los últimos meses se ha registrado un aumento de agresiones y delitos de odio, ¿es el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia vuestro principal objetivo en estos momentos?

Y.B. Trabajamos en muchos ámbitos, pero sí, en la actualidad, nuestro proyecto bandera es el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia. Está coordinado por Arcópoli y cuenta con la colaboración de numerosas asociaciones LGTB de la Comunidad de Madrid formando una red de lucha contra los Delitos de Odio por homofobia, transfobia y bifobia.

El Observatorio busca establecer una red de trabajo en la Comunidad de Madrid para registrar, denunciar y luchar contra los delitos de odio contra gais, lesbianas, transexuales y bisexuales y nos lleva mucho esfuerzo y trabajo puesto que no solo se trata de atender a las víctimas, si no de registrar también todas las agresiones para conocer la realidad a la que nos enfrentamos, ya que las personas LGTB sufrimos decenas de agresiones diarias que caen en el olvido. Hasta lo que llevamos de año se han producido 240 incidentes y solo 57 denuncias, además, únicamente se hacen públicas las que la víctima accede a ello. Hay mucha gente que no quiere que se sepa. Muchas veces no es la víctima la que nos contacta, sino amigos, algún familiar o conocido de la víctima quien nos informa, pero luego las víctimas no quieren denunciar porque se sienten culpables por ser quiénes son y hasta cierto punto se creen que se merecen la agresión y lo que desean es pasar página lo antes posible. Igualmente el que nos cuenten el caso nos sirve para registrarlo. Según la Agencia Europea de Derechos Fundamentales, un 90% de los Delitos no se denuncian, por lo que es muy importante rescatar todos esos casos que están siendo ignorados en los que se ha atacado nuestra dignidad.

O.R. ¿Cómo pueden contactar con vosotros y cuál es vuestra forma de actuación?

Y.B. Tenemos un teléfono de asistencia a las Víctimas de los Delitos de Odio, que es el 618 547 166.

Además, Arcópoli te puede proporcionar ayuda en cualquier momento. Disponemos de especialistas, para el instante de la agresión que te pueden aconsejar sobre cómo actuar o si necesitan que les acompañemos al hospital o la comisaría, lo haremos.

Por otro lado, les podemos asesorar jurídicamente sobre qué y cómo denunciar y tenemos gente preparada para realizar counselling y hacerles sentir mejor. Asimismo, realizamos un seguimiento de la denuncia en el juzgado, les podemos proporcionar un abogado/a gratuito especializado en Delitos de Odio y aconsejarles sobre cómo tratar con los medios y gestionárselo si quieren realizar denuncia social.

O.R. Importancia de una asociación como la vuestra y de que la gente colabore con vosotros

Y.B. Aunque parezca que no, todavía queda muchísimo para la igualdad real. Nuestra igualdad no se consiguió con el matrimonio igualitario. Todavía hay un gran número de personas a las que no les gusta que nos mostremos tal y como somos, que les molesta que vayamos de la mano con nuestra pareja o nos demos un beso… que vivamos como ellos. Y si queremos tener un futuro en el que ningún niño se tenga que criar con miedo a expresar su sexualidad y se sienta libre para ser quien es, hay que seguir trabajando.

Esa idea de que ya está todo conseguido se halla muy instaurada entre los jóvenes ya que no han vivido la cruda homofobia que tuvieron que sufrir nuestros mayores. Al no soportar esa persecución y represión no son del todo conscientes de los avances que se han logrado.

Madrid es una de las ciudades más abiertas del mundo, y por eso mismo las personas LGTB nos atrevemos a actuar con normalidad en lugares donde antes no era posible. Antes nadie se daba un beso públicamente fuera de Chueca, pero como concebimos un Madrid abierto y sentimos la ciudad como propia nos atrevemos a ser visibles en zonas en las que antes era impensable. Hay menos homófobos, pero nosotros ahora nos dejamos ver por lo que hay más posibilidades de que te encuentres con esos pocos intolerantes que te agredan.

En una ciudad como Madrid, nombrada recientemente por su Asamblea Ciudad LGTB Friendly, es algo impensable que esos ataques sucedan, pero ocurren, es por lo que hay que aplicar las políticas necesarias para que lo siga siendo y para erradicar por completo esa homofobia aún latente.

Queda muy feo decir que eres homófobo, al menos es una batalla a nivel cultural que hemos ganado, hasta los ultracatólicos no afirman ser homófobos, si no defender los valores tradicionales. Puedes ser gay, pero que no se te note.

O.R. ¿Cómo lleváis a cabo todas estas actuaciones? Y ¿Cuáles son las mayores problemáticas con las que os encontráis?

Y.B. Nos reunimos todos los miércoles (en nuestro local de la calle Montera, 24, 2.º O) para plantear las diversas iniciativas y campañas que realizamos. Cualquier persona puede acudir a las reuniones y tiene voz desde el primer momento. Voto, no… hasta la tercera reunión para que puedan votar con conocimiento de causa, pero somos totalmente accesibles. Es la mejor forma de que la gente se anime a participar. Somos ya unos 100 socios y muchos colaboradores.

La mayor problemática gira siempre en torno a las administraciones públicas, la relación con ellas siempre es complicada. No tenemos ayudas gubernamentales, todo el trabajo es voluntario y la financiación depende de las cuotas de los asociados.

La Administración escucha nuestras reivindicaciones, les parecen bien, pero al final no se hacen políticas en ese aspecto. Es una constante lucha con ella.

O.R. Balance de los 13 años que lleváis trabajando

Y.B. Llevo 5 años en la asociación, dos de ellos como coordinador y estos años hemos trabajado en muchos frentes y se han logrado cumplir muchos objetivos, desde la denuncia de agresiones, como la ley LGTB de Madrid, introducirnos en la homofobia en el deporte, algo que antes era impensable, la primera campaña en metro por la igualdad de las personas LGTB, el documento Que no te mientan, en respuesta a la asociación Hazte Oír que han lanzado en contra de la educación inclusiva… El balance es tremendamente positivo, aunque queda mucho por hacer: hay muchas torres aún que derribar.

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