Ver a tu hijo o hija sufrir por algún motivo sin duda rompe el corazón. Así le sucedió a Jamie Alexander, al ver que su hija se sentía profundamente incómoda y lo pasaba mal cada vez se ponía un bikini para ir a la playa y a la piscina.

Ruby tiene 12 años y vive en Canadá. Nació con genitales masculinos, los mismos que hacen incómodo su paso por la playa y la piscina en bikini. Desde pequeña había dado señales a su padre de su verdadera identidad de género, y a partir de los 8 años comenzó a vivir su vida como una niña, Ruby, gracias al gran apoyo y amor incondicional de su progenitor.

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Jamie se decidió a idear un bikini que ahorrara malos tragos a su hija. Localizó por redes sociales a 50 familias con hijas trans y se entrevistó con todos para conocer cuáles eran los problemas que encontraban y las incomodidades más frecuentes.

Antes de esto ya había probado varias prendas especializadas en personas transgénero pero no cumplían las expectativas. Por ejemplo los bikinis para mujeres suelen traer una zona acolchada que hace que se vean extraños.

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Junto a un equipo consiguió diseñar un bikini perfecto. «Quería crear una prenda que se vea y se sienta como un bikini normal y una marca que resuene con las niñas, no sólo con las niñas trans«.

Su equipo terminó por diseñar un bikini usando spandex en el exterior con un forro de malla que es capaz de comprimir con suavidad sin causar molestias. «Las mejores empresas son las que resuelven problemas reales. Sabía que tenía un problema, pero no sabía si todos los demás lo tenían».

Compartió el diseño en redes sociales y alcanzó tal popularidad que comenzó a comercializarlo.

 

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