Derechos de las madres lesbianas

Las lesbianas no tendremos que estar casadas para tener hijos: Ley de Igualdad LGTBI

Las lesbianas que hemos sido o queremos ser madres hemos visto a lo largo de los años como nuestros derechos han podido ir ganando terreno en lo que a igualdad se refiere, y hemos podido celebrar cada una de las victorias.

Antes de 2005 podíamos quedarnos embarazadas y formar un hogar con nuestra pareja, pero no podíamos inscribir como propios a los niños que no gestáramos, teniendo nuestros hijos una gran desventaja con respecto a los hijos de parejas heterosexuales, que podían contar legalmente con dos progenitores, los nuestros estaban desprotegidos y aunque los criáramos y tuviéramos en casa desde bebés hasta su mayoría de edad, en el libro de familia figuraban como hijos de madres solteras. 

Pero llegó 2005 y se aprobó el matrimonio igualitario y la adopción, y conseguimos avanzar. En el camino nos encontramos otro escollo, y era que aunque estuviéramos casadas no podíamos inscribir a nuestros hijos en el Registro Civil como de ambas si no presentábamos un papel de una clínica de reproducción asistida, lo que dejaba fuera a muchas parejas que lograban ser madres a través de inseminaciones caseras, por ejemplo.

Pero la ardua lucha de dos mamás consiguió cambiar las cosas y que pudiéramos inscribir sin la necesidad de otro papel.

Pero quedaba un asunto pendiente que llevamos años luchando, y es la obligación que tenemos las lesbianas de estar casadas para formar una familia, obligación que no se impone a las mujeres heterosexuales.

Si una mujer hetero tiene un hijo y lo inscribe en el Registro Civil, da igual que esté casada o no, da igual que el hombre que dice ser el padre de la criatura lo sea realmente o no, simplemente se inscribe como hijo de ambos y ya está.

No sucede lo mismo con las parejas de lesbianas, donde se nos impone el matrimonio para poder tener hijos que sean inscritos como de ambas. 

Pero la inminente aprobación de la Ley de Igualdad LGTBI, una promesa de este gobierno de coalición, va a por fin cambiar las cosas. Las lesbianas no tendremos que estar casadas para inscribir a nuestros hijos. Una gran noticia para nosotras pero también para todo el colectivo, puesto que la ley contempla otras garantías, como la prohibición de terapias de conversión con elevadas multas a quienes quieran seguir intentando cambiar una orientación sexual o identidad de género.

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También celebramos que nos devuelve la cobertura total de los tratamientos de reproducción asistida por la seguridad social y que se educará en diversidad sexual y familiar en los años escolares.

El texto, que debe aprobarse este mes, dice que va a «garantizar y promover» el derecho a la igualdad de las personas LGTBI y de sus familias y combatir «la discriminación» a la que se enfrentan. Pretende «superar la histórica invisibilidad, estigmatización y falta de reconocimiento de los derechos» del colectivo. La idea es unificar criterios y garantizar derechos que quizás tiene alguna comunidad autónoma, pero no todas. Velar por nuestros derechos a nivel estatal.