Nicole Vázquez vivía desde hacía diez años en Buenos Aires cuando la llamaron de un juzgado uruguayo para informarle que Jefferson, su sobrino de ocho meses, había sido abandonado. Su hermano, al que no veía desde la adolescencia, y la madre del niño lo habían dejado bajo custodia de los servicios sociales. Inmediatamente viajó junto a su pareja a visitarlo. Ella quería hacerse cargo de él y convertirse en su madre. “Cuando me avisaron, viajé para el centro de niños a verlo y empezar los trámites para obtener la custodia definitiva”, cuenta Nicole a TN.com.ar

Jefferson tenía un año y nueve meses cuando lo llevaron a Hurlingham (Buenos Aires, Argentina). Ella tenía 25 años y la convicción de que deseaba ser su madre. “Si adoptar, es muy difícil para una familia tradicional, imagínate para una trans. Cuando surgió esta oportunidad, pensé que iba a ser más fácil siendo su tía biológica pero, aun así, el proceso duró cuatro años”.

Nicole Vázquez junto al pequeño Jefferson

La resolución salió el 22 de octubre de 2018 y en ese mismo viaje, Nicole se enteró de que Jefferson tenía un hermano de 9 años que también estaba bajo la tutela de los servicios sociales. “Ese mismo día, fuimos a verlo al centro. Ellos no se conocían, no habían tenido contacto el uno con el otro. Le expliqué a Jefferson y cuando se encontraron, recuerdo que se abrazaron con un amor de toda la vida. Me emocioné y dije ‘por qué voy a pelear por uno y no por el otro’. Va mucho más allá de si son mis sobrinos o no, todos los niños merecen una familia”.

Nicole es uruguaya, pero vive con su pareja y con Jefferson en Hurlingham. En los próximos días, llevará también a Esteban a Buenos Aires y empezará el proceso legal. “Podemos ser trans y ser madres. Todos tenemos derecho a amar y ser amados. Sufrí el abandono en carne propia, no solo de mi familia sino de toda la sociedad, y entiendo lo que significa. Nosotros somos una familia diversa, pero lo importante es el amor”.

“Jefferson me dice que soy su mamá trans y para mí es un orgullo. Mi familia no aceptaba mi identidad y me vi obligada a irme de mi casa como muchas otras chicas trans. Fue un proceso difícil pero pese a todo lo que me pasó estoy feliz por la persona en que me convertí”.

“Entiendo el abandono, me duele pensar que hay niños abandonados. Al principio, tuve un fallo negativo pero seguí luchando porque conocía mis derechos y hoy, tengo a Jefferson conmigo”.

Si hay algo que ella siempre supo, es que quería estudiar. Pasó por varios colegios hasta que pudo alcanzar la graduación en el bachillerato Mocha Celis. En una entrevista sobre la película acerca del bachillerato, Nicole explicó: «Me discriminaban, sobre todo en la adolescencia. Tuve que dejar. Hace diez años, era difícil tener el apoyo de una institución. No había tampoco información. El director de un colegio le pidió a mi papá que me sacara y él lo hizo. Después, tuve una experiencia muy linda en un bachillerato popular, pero hice 2°y 3° año en la Mocha», relató.

Ella cree sin lugar a dudas que el bachillerato la empoderó. “Me apropié del conocimiento para aplicarlo en mi vida y en mi lucha judicial para ejercer mi derecho a ser madre. No fue fácil, pero conocía mis derechos y no descansé hasta que se me otorgaron. El conocimiento es poder y si no hubiera pasado por la Mocha no habría ganado esta pelea», reconoció en la entrevista con TN.com.ar.

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