La visibilidad no consiste en hacer una fiesta como si fuera tu graduación. Es, simple y llanamente, ahorrar en contención, hacer una vida normal.

Es decir, si vas con tu pareja por la calle y te apetece darle un beso, hacerlo. Si estas en el trabajo hablando de sexo y te apetece contar lo que te pasó con una chica la semana pasada, no contenerte o cambiarle el nombre de María por Mario. Si te parece atractiva una chica, dentro o fuera del ambiente, o un chico, y crees que podría surgir algo entre vosotras, intentarlo.

¿Los beneficios? Como psicóloga te diría que estas deshaciendo la disonancia entre tu conducta y tus deseos. Todo ser humano necesita tener una armonía, una relación equilibrada, entre lo que siente, lo que dice y lo que hace. Si hay alguna disonancia entre alguna de estas tres, sentirá estrés, es decir, tensión mental, que extendida en el tiempo le producirá ansiedad y desgaste físico.

No quiero dejar de citar aquí un importante estudio del Centro de Estudios de Estrés Humano del Hospital Lafontaine de Canadá. En él, el doctor Justen no sólo afirma que los homosexuales visibles padecen mucho menos estrés, ansiedad y depresión que los que siguen en el armario, sino que se atreve a afirmar, no sin sorpresa pues esperaba resultados contrarios, que los homosexuales visibles tienen incluso menos cortisol en sangre que los heterosexuales. El cortisol es la hormona que se activa en respuesta al estrés y supone el desgaste de múltiples sistemas biológicos. Esto se explica porque el proceso de salir del armario requiere un acto de resiliencia y confianza que produce un efecto harto beneficioso en la personalidad y la salud. Se trata de un aprendizaje que los heterosexuales no han tenido que enfrentar y que a la larga ha aportado mucha serenidad y autoestima al que sí lo ha hecho.

Juster extrae la siguiente conclusión: “Si eres un individuo que ha pasado algún tipo de adversidad y eres capaz de desarrollar una estrategia para superarla, como persona te vuelves más sano y más capaz de lidiar con estrés en el futuro. Creemos que esto es lo que hemos visto en la gente que ha salido del armario”.

Pero pensemos en una cosa, ¿cuáles son los inconvenientes de salir del armario?:

Supongo que algunos de tus allegados son despectivos con los homosexuales y sobre todo con las lesbianas y eso te hace temer que te etiqueten o te rechacen.

Y tu madre… Tu madre se muere si se lo dices.

Desde la perspectiva que da la experiencia con muchas pacientes, te informo de que, aunque en tu oficina todos tus compañeros se refieran a las lesbianas o a las gays de forma despectiva, a ti te conocen, y en cuanto les digas que entiendes, sus estereotipos empezarán a caer por el peso de la evidencia. Unos antes, otros después, de tal forma que a la siguiente lesbiana o al siguiente gay que entre le será todo mucho más fácil y, oye, si es atractiv@, seguro que te l@ presentan…

No hay espada mas firme contra los prejuicios que la espontaneidad con la que vivas y expreses tu homosexualidad. Así que si cuando lo cuentes te empiezan a mirar raro, no te preocupes, cuanto más natural te sigas mostrando, más rápido se les desfruncirá el ceño y más pronto se morirán por salir contigo y conocer a tus amigos.

Respecto a tu madre, puede que lo lleve mejor o peor, pero a día de hoy no nos ha llegado a la redacción información sobre ninguna muerte por hija lesbiana o hijo gay. Tu madre vive en este mundo, ha parido un ser humano, tiene canas, le han salido arrugas. El mundo no siempre es como nosotros querríamos, pero la lección más grande que nos da la vida es la de aceptar las cosas como son. Vivir en la ignorancia no nos ayuda, en absoluto, a evolucionar. Tener una expectativa de la vida desconectada de la realidad tampoco. A tu mami le toca continuar creciendo, y ese no es tu problema, es el suyo, así que tú no te puedes responsabilizar.

¿Más beneficios?

Aquí vienen los mejores:

Esa niña que te miraba raro cuando te ha visto con tu novia de la mano, que tanta vergüenza te ha producido al toparte con su mirada, es lesbiana. Ese chico que se te ha quedado mirando cuando te ha visto con tu novio, es gay. Sí. Tiene 4 años, pero ya lo sabe. Y estaba sufriendo. Ahora que te ha visto caminando por la calle  acaramelada con tu chica o tu chico delante de sus papás, se ha quedado mucho más en paz y feliz. Ya puede imaginarse a si mismo de mayor, sin obligar a su mente a dibujar una pareja heterosexual a su lado. Esa señora que te ve tan feliz con tu chica en la piscina acaba de escuchar de su nieta que es lesbiana. Ella piensa que todas las lesbianas son horrendas y asesinas, y pensaba que a su nieta la había visitado el lado oscuro de la fuerza… Ahora que te ha visto a ti, tan normalita tú, la angustia se le ha reducido a la mitad. Ya ves, la tontería de expresar con naturalidad tu amor le va cambiando la vida a la gente. Te felicito, porque aunque hayas dejado de dar esos 6 euros al mes a Amnistía Internacional porque no llegabas a fin de mes, sigues aportando tu granito de arena a este mundo todavía en construcción. Y tú sin saberlo.

¿El beneficio máximo?

Al otro lado del mundo, y también mucho más cerca que eso, viven chicas que tienen sentimientos homosexuales y que se sienten culpables, endemoniadas y además tienen miedo a que las metan en la cárcel, porque en su país el lesbianismo esta condenado con violación por parte de las fuerzas de seguridad, cárcel y muerte. Esa persona tiene acceso a Internet y a imágenes de cómo cambian las leyes en España, de la fiesta del Orgullo LGTB, etcétera. Esa persona siente esperanza al ver que en países como España, ser lesbiana no es una condena ni una enfermedad, sino más bien un hecho natural y maravilloso que merece todo el respeto.

En conclusión. La visibilidad, a medio o largo plazo, y según el efecto mariposa, sólo tiene ventajas, para ti, y para los que te rodean. La visibilidad es nuestra más potente arma hacia la equiparación de los derechos humanos de heterosexuales y homosexuales. Y no requiere un esfuerzo excesivo más que hacer tu vida como todos los demás. La naturalidad es su mejor aliada

Rocío Carballo. Psicoterapeuta.

www.rociocarballo.com

Fuente MíraLES Magazine

2 Respuestas

  1. Eva

    Me ha gustado mucho el artículo… tanto en su forma como en su fondo.

    Me ha ayudado a afianzar en mí algo que siento muy necesario de entender en mi vida y que me gustaría expresar: La espontaneidad, que me parece superbonita, procede de la previa aceptación. Y la aceptación sólo puede proceder de la previa comprensión. No puedes aceptarte (ni a ti ni como consecuencia a nadie) hasta que no rellenes todos y cada uno de los vacíos de incomprensión de por qué eres como eres y funcionas como funcionas. Necesitamos comprender para aceptar, y es aliviante saber que siempre hay una razón comprensible. Siempre. Que esté oculta no significa que no exista. Y éste es un trabajo personal que tenemos la responsabilidad de realizar con nosotros/as mismos/as en primer lugar, y que, como consecuencia, redunda en toda la humanidad, porque estamos tocando el asunto universal fundamental y compartido por todas las personas de para qué estamos en el mundo y qué nos puede hacer felices y sentirnos en paz. Ese asunto es el amor. ¡La comprensión es amor!. Me parece un “descubrimentazo”…

    En fin,…gracias por el artículo 🙂

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  2. Stefania Rodriguez

    Hola me gusto mucho el artículo, sobre todo por que me sentí identificada, yo pase un largo proceso en aceptar mi lesbianismo por los prejuicios que vas aprendiendo a tu alrededor, sobre todo viniendo de una familia tan religiosa, y me sentía tan atrapada que llegó a ser hasta en mis sueños, me intentaba cosas, me hacía creer que no me gustaban las mujeres, y bueno como todo tiene que terminar, pues término mi sufrimiento interno y me acepte poco a poco, me di cuenta que la más malvada de la película era yo, mis seres queridos en la actualidad me aceptan e igual forma a mi mujer y me siento muy feliz, y ahora es para mi seguir luchando por mis derechos y felicidad, saludos.

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