“Yo no pienso vestirme de blanco”, “No quiero un vestido”, “¡De largo (…) ni loca!”

He perdido la cuenta de las veces que he oído frases como estas. Y siempre acabo contestando lo mismo: “¿Quién dice que tengas que hacerlo? ¿No es tu boda?”

Debemos partir de una premisa fundamental: ante todo es tu día y tú decides cómo quieres vestirte, aunque eso suponga ir con un vestido de rayas porque, como siempre he defendido, existe vida más allá del vestido blanco y largo que vemos en las revistas. De verdad… palabrita de que lo hay.

Y no digo que no me gusten, sólo que cada una debe ser fiel a su estilo, y si eso significa no elegir un vestido blanco y largo, pues no pasa nada. Sin dramas.

Hay diseñadores que tienen una visión más arriesgada de la moda nupcial y apuestan por novias con fuerte personalidad que defienden su estilo propio, e incluyen en sus colecciones vestidos que escandalizan a algunas y que, por supuesto, enamoran a otras. Como ejemplo, en España tenemos a Jordi Dalmau, cuya colección Euphoria está teniendo muy buena acogida, sobre todo por sus colores y sus vestidos desmontables, o a Maya Hansen con sus corpiños. Y en Estados Unidos, está la veterana Betsey Johnson, que esta semana ha desfilado en la Semana de la Moda de Nueva York con su colección reivindicativa sobre el matrimonio igualitario (puedes ver el desfile completo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=F9fORb30PIU)

ovejarosa.comTenemos la suerte de que hoy día casi todo lo que tenemos en mente se puede materializar, y un buen profesional de la aguja podrá hacerte ese diseño que tienes en la cabeza. Y digo “diseño” porque no todo son vestidos, y mucho menos largos, ya que un pantalón hecho a tu cuerpo con una blusa, una chaqueta o un corpiño puede quedarte genial, un vestido corto te dejará enseñar esos zapatos que tanto te gustan, o si eres de las afortunadas que pueden permitirse entrar en un mono, puedes estar de infarto.

Superada la fobia al vestido “de novia, novia” vamos al color. El blanco tiene unas connotaciones sociales, religiosas y tradicionales que lo han convertido en el color por excelencia desde que en el año 1840 la Reina Victoria Eugenia lo usara en su boda con Alberto de Sajonia-Coburgo rompiendo con la tradición, puesto que hasta ese momento las novias se casaban de color porque las telas eran muy caras y así podían utilizarlo en más ocasiones. Desde aquel momento bajó el precio de la tela blanca, y las novias posteriores comenzaron a imitar a la Reina en ese sentido, y hasta hoy.

Pero ni somos doña Victoria ni tenemos obligación de vestir de blanco nuclear el día de nuestra boda cuando siempre hemos soñado con llevar un vestido rojo, por ejemplo.

Hay quien rebate esta teoría diciendo que entonces no es un vestido de novia, sino un vestido de fiesta. Llámame loca, pero siempre he considerado una boda como una fiesta. De las mayores, además. Una fiesta donde celebramos el Amor con mayúsculas, donde todo el mundo está feliz y brinda por el futuro de la pareja. Entonces, ¿por qué no puedes vestirte de color para casarte? Es posible que a la hora de buscar vestido en una tienda tengas que mirar en la parte de “fiesta”, de acuerdo, pero ten presente que lo importante es que lleves un vestido con el que te sientas divina, independientemente de cómo lo cataloguen en un comercio.

Y recuerda siempre lo que decía Coco Chanel “Todo lo que es moda pasa de moda, el estilo jamás.” Y tu estilo es único.

Mac&Bell, bodas a tu estilo

ovejarosa.com

ovejarosa.com

ovejarosa.comovejarosa.com

ovejarosa.com

ovejarosa.com

ovejarosa.com

ovejarosa.com

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies