Una vez más. Otra muerte sin sentido. Otra vida truncada por la LGTBfobia y la incomprensión. Esta vez se trata de Thalía, una chica de 17 años, trans, que acaba de suicidarse en Madrid.

Residente en la localidad de Móstoles, Thalía, se quitó la vida el viernes por “presión social, maltrato institucional y acoso, según informó la asociación Mósteles Feminista. Tal como señalaron en su perfil de facebook:

…hoy tenemos también una lamentable noticia, ayer una mujer trans de 17 años se suicidó, aquí en nuestra ciudad, vecina y alumna de una compañera. Thalia acababa de comenzar su tratamiento hormonal, algo, ese algo que a menudo se llama presión social, maltrato institucional o acoso, llevo a Thalia a quitarse la vida. Sentimos y nos indignamos con casos como el suyo. Nunca, nadie, debería decirnos como tenemos que ser.

 La diputada Carla Antonelli ha reaccionado de manera muy contundente en sus redes sociales:

“Sentimos un gran dolor como iguales que nos provoca esta reiterada y lamentable forma con que los jóvenes trans gritan al mundo, que esta sociedad está enferma si no es capaz de crear condiciones culturales, sociales y participativas, donde todas y todos quepamos y donde el derecho a ser, sea un derecho que vertebre la convivencia social”, manifestaba la Plataforma Trans.

Según las encuestas, el 80% de los niños y jóvenes trans piensa en el suicidio. El 40 lo intenta y el 7% lo consigue. Como sociedad tenemos el deber de acabar con estos trágicos datos y estas horribles noticias.

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