No sé si vosotros también lo habéis notado pero el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump parece sacado de una «película de malos», porque es increíble como sus decisiones y comentarios van contra el amor, la diversidad, el feminismo y la igualdad LGTB y racial.

En plena pandemia por el coronavirus la administración Trump aprobó una ley que permitía a los médicos negarse a atender pacientes trans.

E incluso él, bromeó en redes sociales con el precioso vídeo de dos niños de dos años, uno blanco y otro negro, que corren por una calle y se abrazan. Lo usó como propaganda racista. Uno de los niños era hijo de una pareja gay.

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En la cruzada irracional contra la familia Dvash-Banks lleva ya tiempo.

Te pongo al día. Aiden y Ethan Dvash-Banks son hermanos mellizos, hijos de una pareja gay, que nacieron a través de la gestación subrogada.

Sus padres, uno canadiense estadounidense y el otro israelí, Andrew y Elad Dvash-Banks, son una pareja de ciudadanos legalmente casados en el país, puesto que desde hace 10 años Andrew tiene la ciudadanía en Estados Unidos.

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Sus hijos son mellizos, gestados por la misma mujer al mismo tiempo, pero su material genético es diferente, porque aunque son de los óvulos de la misma donante, un embrión nació por la esperma de Andrew y el otro por la de Elad.

Al momento de inscribir a sus hijos, y por muy insólita que pueda ser la medida, la administración Trump negó al hijo biológico de Elad la ciudadanía, pero su hermano gemelo sí podía disfrutar de ese derecho.

El pequeño, que ya tiene 4 años, lleva 3 en un vacío legal, con todo lo que eso implica, manteniendo visas de turista, a pesar de que uno de sus padres, Andrew, tiene la ciudadanía.

¿Cómo pasó esto? Porque cuando Trump llegó al poder modificó la implementación de la ley de inmigración, al punto que todos los hijos de estadounidenses gays y lesbianas tenían problema para inscribir a sus hijos nacidos en el extranjero.

No así los heterosexuales, que cuando tienen hijos en el extranjero no les preguntan si tienen relación genética con sus padres o si han sido concebidos gracias a la ayuda de un donante de semen o una donante de óvulos.

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Gracias a Inmigration Equality la familia Dvash-Banks demandó al estado federal y después de una larga espera, por fin se ha hecho justicia. Trump y su administración homófoba han perdido.

El tribunal federal ha dictaminado que los mellizos tienen los mismos derechos.

“Todos los tribunales federales que han escuchado este asunto ahora han encontrado que la política del Departamento de Estado es contraria a la intención del Congreso y la ley estadounidense”, enfatiza la asociación en un comunicado. «Immigration Equality representa actualmente a otras tres parejas casadas del mismo sexo que luchan por los derechos de sus hijos a ser reconocidos como ciudadanos estadounidenses».

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