Estas son el tipo de noticias que sin duda alegran el día, que nos hacen recordar que nuestros hijos, por mucho que los amemos, no son nuestra propiedad, son seres humanos independientes que tienen derecho a ser educados en amor y en diversidad. 

Yo, esta redactora, hija de una familia muy conservadora y alumna de un colegio católico, nunca recibí ningún tipo de educación sobre diversidad sexual y de género, no era capaz de poner nombre a los sentimientos extraños que me invadían, y no fue hasta los 23 años que me di cuenta de que era lesbiana. ¡Bastante tarde!

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La educación sexual debería ser obligatoria en todos los colegios, ¿por qué? Ya no solo por los niños y jóvenes LGTB, sino que por todos. Los menores tienen derecho a conocer su cuerpo, a cuidarlo, a identificar el abuso, a saber sobre métodos de anticoncepción, a entender que así como te gustan las personas del sexo opuesto también pueden gustarte las de tu mismo sexo, o ambos.

Los niños deben aprender que hay todo tipo de familias, con papá y mamá, dos mamás, dos papás o un solo progenitor. El conocimiento y el entendimiento es la base para una convivencia basada en el respeto y no en los prejuicios.

Y así lo ha entendido Reino Unido, que obliga a las escuelas a enseñar diversidad sexual, familiar y afectiva. Y quienes no lo hagan serán sancionados.

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Tal como puede leerse en la guía que se ha repartido en los centros educativos:

«Todas las escuelas primarias y secundarias, ya sean financiadas por el Estado o independientes, deben poder demostrar que no se tolera ninguna forma de discriminación y que los alumnos muestran respeto por quienes comparten las características protegidas.

«Las escuelas no podrán demostrarlo señalando una política general de fomento del respeto a todas las personas».

«Las escuelas tienen la libertad de enseñar los principios de cualquier fe sobre las características protegidas.

«Por ejemplo, pueden explicar que las relaciones entre personas del mismo sexo y la reasignación de género no están permitidas por una religión en particular.

«Sin embargo, si lo hacen, también deben explicar los derechos legales que tienen las personas LGBT en virtud de la legislación del Reino Unido, y que esto y las personas LGBT deben ser respetados».

Muy orgullosos de avances como este. Esperamos que pueda replicarse en España y dejemos las tonterías del famoso «pin parental».

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