Los derechos de las personas. Cuando hablamos de «derechos» la palabra en sí suena tan sólida como una roca. Y ese es un problema muy grande que tenemos en la comunidad LGTB (y en otros colectivos susceptibles). Que nos confiamos de las palabras que parecen rocas, inamovibles y duras.

Confiamos que siempre estarán ahí, pero no. 

Estos últimos meses hemos asistido al teatro político más esperpéntico que recuerdo. Madrid, como actriz principal, ha representado siempre un papel de ciudad abierta, cosmopolita, amigable, y desde que Manuela Carmena escribía el guión, la capital más gayfriendly de Europa. La que iluminaba con los colores arcoíris los edificios al paso de los manifestantes del Orgullo LGTB. La capital que nos decía a todos: Ames a quién ames, Madrid te quiere. La que lanzó una preciosa campaña con dos abuelas lesbianas para recordarnos a todos los avances que ha hecho Madrid en 40 años de lucha.

VER:Madrid despide a su alcaldesa más gayfriendly y la extrema derecha aterriza en Madrid

Desde que el partido homófobo de extrema derecha VOX ha comenzado su entrada en los nuevos guiones de Madrid, los mensajes empiezan a ser ambiguos. Ya nos damos cuenta de que amemos a quien amemos, Madrid no nos quiere por igual. El partido que ha dejado claro que nuestras familias no son realmente familias ha manifestado hace unos días que deberían volver a permitirse las «terapias de conversión«, para ser libres de curar a hijos gays y lesbianas.

Ahora VOX, que parece obsesionado con nuestros derechos (esos que parecían rocas) arremete contra el Orgullo LGTB, el que hace que Madrid sea célebre en toda Europa por la grandiosa fiesta de reivindicación y alegría que celebra cada primer fin de semana de julio.

La organización del Orgullo de Madrid ha sido clara al respecto: no se permitirá participación oficial ni carrozas de aquellos partidos que hagan acuerdos con la extrema derecha

Aunque muchos han criticado esta decisión, es bastante simple y fácil de comprender. Se veta a quienes hagan acuerdos, faciliten puestos y ayuden a que tenga poder y decisión VOX, el partido que:

Dice que las lesbianas somos lesbianas porque odiamos a los hombres, no porque nos atraigan las mujeres
Dice que si tuvieran un hijo gay preferirían no tener nietos
Dice que una pareja gay o lésbica con hijos no es una familia
Que la violencia contra personas LGTB no es más importante que la violencia en general (como si a los heterosexuales se les atacara por su orientación sexual…)
– Que el Orgullo de Madrid debería celebrarse en Casa de Campo, donde tuviéramos menos visibilidad. Y que deberíamos pagar nosotros mismos la limpieza del evento. 

PP y Ciudadanos han decidido pactar con VOX y se han negado a firmar el decálogo de COGAM. De qué le sirve a Ciudadanos llevar banderas LGTB a las manifestaciones si después se sienta a firmar acuerdos con el partido más homófobo que puede llevarnos a retroceder 40 años en nuestros derechos (¿os acordáis de las rocas? Pues eso). 

Muchos critican y afirman que el Orgullo no es político. Y sí, si lo es. Siempre ha sido una lucha política y emocional, que ha causado mucho dolor, mucho sufrimiento. Llegar hasta aquí no ha sido fácil. 

Ante tal panorama político el portavoz en el Congreso de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, ha criticado a COGAM la exclusión de estos partidos de la manifestación y ha lanzado su amenaza: «Habrá que ver si seguimos permitiendo que organice en Madrid cosas que solo están hechas para algunos». Se ha referido a la ONG como una organización «sectaria, un chiringuito, un núcleo de poder» que solo permite «una forma de ser LGTBI» y que no representan a todos los gays, lesbianas y transexuales.

En eso le doy la razón al político homófobo. No hay una manera de ser gay, de ser lesbiana, de ser trans o bisexual. Porque también existen gays homófobos y lesbianas lesbófobas, que aunque asumen su homosexualidad están en contra de sus derechos, y durante años votaron a partidos que querían quitarles el matrimonio igualitario, la adopción, entre tantas otras rocas…

¿Será el fin del Orgullo de Madrid tal como lo conocemos?

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