¿Pensábamos que los rusos no podían sorprendernos más? Desgraciadamente si pueden, no sabemos hasta donde.
Esta vez se han sacado de la manga la vacuna que previene los síntomas de la homosexualidad, basándose en la investigación científica de hace medio siglo (1959) titulada: “La organización de la acción del administrado prenatalmente propionato de testosterona en los tejidos que median la conducta de apareamiento en la cobaya hembra”, del investigador norteamericano Charles H. Phoenix. El creador del supuesto antídoto ha sido Dimitri Yusrokov Slamini, avalado por el Instituto Ruso de Ciencia Médica.
Dicho estudio afirma cosas como que “el INAH (una parte del hipotálamo) es dismórfico con la orientación sexual, al menos en los hombres, y sugiere que la orientación sexual tiene un sustrato biológico”. En realidad investigaciones posteriores han demostrado que este sustrato es mas pequeño en transexuales nacidos hombres, no en homosexuales. De cualquier manera, aunque hubiera una diferencia cerebral a nivel biológico, este dato solo demostraría que la homosexualidad no se trata de un «vicio» o una «perversión» sino de una realidad natural. Sin embargo, haciendo un razonamiento bastante barato, Dimitri Yusrokov asegura que la inyección de ciertas cantidades de testosterona a edad temprana puede «desarmar este desequilibrio biológico artifial que se produce, en parte,debido a la contaminación del medio ambiente y un exceso de imitadores de estrógeno en nuestro organismo».
La comunidad científica internacional ha recibido la noticia con incredulidad. Y nosotros con pánico: ¿Todos los padres rusos darán a sus hijos inyecciones de testosterona para prevenir la homosexualidad o sólo a los que lo parezcan? ¿Qué efecto puede tener en la salud de los niños? ¿Cuando, evidentemente, los niños sigan mostrando sentimientos hacia personas de su mismo sexo, qué harán? ¿Una vez mas las mujeres lesbianas dejan de existir como parte del colectivo homosexual?
En definitiva, una triste noticia que nos alienta a seguir luchando por nuestra libertad y la de los jóvenes rusos.

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