Todos aquellos que hemos perdido a alguien amado sabemos la tremenda oscuridad que prosigue a la pérdida. Un dolor infinito que se siente por dentro y por fuera y que parece que no va a terminar nunca.

Y cuando esa persona que perdemos es un hijo, el mundo se rompe por completo. Y toma muchos años salir de esa desolación.

Pero se sale. Y muchas veces llena de fuerza y llena de amor, como nos ha demostrado Jacqueline Vera, la madre de Daniel Zamudio.

Seguro que te suena este nombre, porque su caso estremeció no solo a los chilenos, sino que a todos los que supimos la historia de este joven. Hace 7 años, un 27 de marzo de 2012 Daniel, de solo 24 años, fue torturado y asesinado por 4 neonazis. Murió de una manera muy cruel solo por ser gay.

Su asesinato conmovió de tal punto a la sociedad que se tramitó la conocida como «Ley Zamudio», que protege al colectivo LGTB de los crímenes de odio y la discriminación. 

En una entrevista al periódico La Tercera, la madre de Daniel ha recordado a su hijo y su proceso. «Me salí del circuito. No podía más. No tengo ni estabilidad laboral, no he podido lograr nada. En estos años, hasta ahora, he tratado de conectarme más con Daniel y de disfrutar más a mis cinco nietos. El mayor tiene 12 años y el menor tiene cinco meses. También trato de estar bien con mis tres hijos. A dos de ellos les ha costado mucho superar la muerte de Daniel. Son buenos y tratan de apoyarme también, pero solo yo sé la pena que tengo… nadie puede sacármela».

Jacqueline ha contado que ahora es madre de una chica trans.  “Veo su cara y me recuerda a mi hijo. Amber es mi hija, la adopté como mi hija”, cuenta Jacqueline sobre Amber González, una chica transexual de 21 años que fue abandonada por sus padres, los que comenzaron a separarse cuando supieron que ella iniciaría su proceso de transición, y posteriormente su madre la echó de casa. 

Jacqueline conoció a Amber cuando ella llegó a la Fundación Daniel Zamudio, buscando apoyo. Se la llevó a su casa para cuidarla como a una hija, donde vive también su hijo menor.

Amber cuenta: “Los Zamudio Vera son mi nueva Familia. Jacqueline es como una madre que nunca tuve. Se preocupa mucho por mí, me siento querida. Hay una historia muy linda que nos conecta: cuando llegué a Santiago, hace unas semanas, yo iba a ir a la velatón de Daniel, pero llegué cuando no había nadie. Me acerqué sola a su monumento en el parque donde lo atacaron, y le hablé, le conté mi vida, le pedí ayuda. Esto sin imaginar que terminaría viviendo en su casa y que su madre terminaría siendo como la mía. Hoy siento que él me guía, que no estoy sola”, cuenta Amber.

Jacqueline siente en Amber algo que sintió en Daniel. Recuerda que a medida que iba creciendo a Daniel le gustaba maquillarse o ponerse vestidos. Su madre le preguntó si le gustaría vestirse de mujer, a lo que él le contestó: «sí mami, pero no se puede»

Nos encanta esta historia, como el dolor une a personas, las transforma. Como el amor infinito de Jacqueline va a dar cobijo a una joven que ha vivido el doloroso rechazo de su propia madre.

Ayer os contamos cómo una madre en Reino Unido, cuyo hijo se suicidó por el acoso escolar que sufría por ser gay, a pesar de que en casa era amado y aceptado, ahora hace trabajos en los colegios para despertar las conciencias de los jóvenes y luchar contra la LGTBfobia. El amor y el dolor muchas veces nos transforman para hacer de éste, un mundo mejor.

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