Érase una vez… en la televisión infantil: las princesas solo se casaban con príncipes tras ser rescatadas por éstos. Ahora, el Príncipe Azul puede cabalgar libremente hacia la puesta de sol con otro hombre, como sucede en la exitosa nueva serie de dibujos animados de Hulu, The Bravest Knight, y criar juntos a una hija. Disney Channel acaba de presentar también su primer romance gay adolescente en su serie Andi Mack.

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Los creadores de programas infantiles luchan por reflejar mejor el mundo actual en el que crecen los jóvenes, y ya han comenzado a dar los primeros pasos introduciendo familias homoparentales y personajes LGTB. Según insisten los expertos es clave para el bienestar de los niños ver su realidad reflejada en la pequeña y gran pantalla.

A principios de este año, la emisora pública estadounidense PBS lanzó el episodio de la boda entre personajes del mismo sexo de su popular programa de dibujos animados Arthur en el que el maestro Mr Ratburn se casa con su «alguien especial».

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También, Nickelodeon introdujo a una pareja gay birracial en The Loud House hace tres años, y dos personajes femeninos se casaron en la serie Steven Universe de Cartoon Network el año pasado.

Pero todo no podía ser tan bonito y entre los mayores críticos a esta nueva iniciativa aparece, como no, la derecha religiosa en los Estados Unidos y otros países.

La pasada semana, en la MIPJunior, la mayor reunión mundial de creadores de programas de televisión infantiles en celebrada en Cannes, la productora y directora Shabnam Rezaei, advirtió que reflejar la variedad de género y diversidad en la televisión no desaparecerán.

«Todo el mundo está resolviendo esto. No sé si alguien tiene las respuestas», dijo Rezaei, «pero no querer hablar de eso, querer mantener a la gente en la oscuridad, empujarlo debajo de la alfombra, sabemos que eso es lo incorrecto«. Rezaei, nacida en Irán, admitió que «hay zonas enteras del mundo en las que aún no es posible abordar temas tan sensibles” como en la mayoría de los países musulmanes. Muchas redes asiáticas también son resistentes a las historias que incluyen personajes LGTB o familias interraciales.

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Por otro lado, Kenia también prohibió, dentro de una gran polémica, una gran cantidad de dibujos animados infantiles en 2017, alegando que estaban «deliberadamente diseñados para corromper el juicio moral» y transmitir «mensajes extraños destinados a promover la agenda LGTB en el país«. Una década antes, los conservadores estadounidenses habían cuestionado de manera similar la sexualidad de Bob Esponja.

Sallyann Keizer, que produce diversos programas para niños en edad preescolar y mayores para la BBC, afirmó «que los niños no nacen con prejuicios y hay mucha investigación académica que lo demuestra«. «Como productores y personas dedicadas al entretenimiento, tenemos la gran responsabilidad» de ser inclusivos y hacer que los grupos minoritarios sean menos invisibles, agregó.

La joven directora belga Charlie Dewulf, quien recientemente ha salido del armario como bisexual no binario, dijo que «tenemos que dejar de lado la vergüenza y permitir que los niños y adolescentes se reconozcan a sí mismos» en la pantalla. «Cuando era pequeño, tenía que ver películas para adultos para ver a personas como yo y temía que mi madre me atrapara», dijo el joven de 25 años. «Todo el mundo está avanzando en esto. Va a cambiar con nuestra generación. Y eso es un gran paso para la sociedad”.

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