ovejarosa.comAndré Techiné es un director francés que realizó a principios de los 90 lo que para muchos es una de las 10 mejores películas de la historia sobre cine LGBT, Los juncos salvajes. Un precioso film sobre el despertar de la sexualidad en unos adolescentes.

LOS JUNCOS SALVAJES. Sinopsis.

La historia está ambientada en la Provenza, en los años 60, con la guerra de independencia de Argelia de fondo. Cuatro estudiantes de un internado, François (Gaël Morel), Serge (Stéphane Rideau), Maite (Elodie Bouchez) y Henri (Frédéric Gorny) van descubriendo sentimientos y a su vez se dan cuenta de que su entorno cambia muy rápidamente a través de las guerras, las bodas y las muertes de sus seres queridos.

Análisis

Así de sencillo es el argumento de esta grandiosa película que mucha gente pudo recuperar pasados unos años a través de la televisión o DVD. El film está ambientado a principios de los 60 en la Provenza francesa y con el telón de fondo de la independencia de Argelia. Eso sin lugar a dudas es un marco perfecto para unos personajes que, como dice el título, son juncos salvajes que crecen con fuerza y necesitan compartir esa energía brutal de la adolescencia.

Me gustan mucho para empezar los títulos de crédito del film, que son como unas letras de colores sobre una pizarra dándole un aire de inocencia en su inicio.

François es el personaje con el que casi todos nos identificaremos ya que es el sufridor, el pasional, el que necesita ser amado. A través de él podemos hasta sentir la amargura y el dolor de lo que en principio parece un juego de adolescentes se convierte en algo platónico cuando se enamora de Serge.

Es magnífica la secuencia en que uno se mete en la cama del otro con toda naturalidad y comienzan a masturbarse. Algo que podría ser ofensivo y de mal gusto está hecho con una frescura genial. Los diálogos de hecho son bastante creíbles y te das cuenta de que Serge es realmente el junco salvaje que controla todo lo que le rodea.

Lo bueno del film es que en el fondo no va sobre la homosexualidad, sino que nos describe con increíble soltura lo difícil o lo fácil que puede ser para algunos el despertar de la sexualidad. François lleva con profundo dolor y confusión lo que siente por Serge. Su novia, que es una santa la pobre, hasta le deja que se aclare con sus sentimientos porque cree que es algo pasajero típico de esa edad. François incluso acude a un viejo modisto del pueblo abiertamente homosexual a pedirle consejo.

Aqui por ejemplo vemos el momento en que Françoise le confiesa a su novia Maite que siente algo por Serge.

Lo malo es que Serge tiene las ideas bien claras. Una cosa es un calentón o una tórrida noche junto a un colega del internado y otra pensar que será el amor de tu vida. Serge tiene unos planes claros en su vida y muy tradicionales además.

Se mezclan muchos sentimientos en el film. Es precioso el entorno donde transcurre y el hecho de que siempre esté latente el ambiente bélico enfatiza todo lo que nuestros personajes viven.

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Tiene unas secuencias icónicas para el público LGTB. Los baños de nuestros dos protagonistas en el río, las secuencias sensuales entre ellos en el internado… Realmente son secuencias que contiene un alto voltaje sexual, pero voltaje del bueno. Se muestra sólo lo justo para calentar y mucho, pero no para quemar.

A mí particularmente me encanta el paseo en moto. Es un par de planos cortos y os dejo una especie de resumen que he encontrado y que recoge muy bien lo que aquí os he explicado sobre Los juncos salvajes. En ese paseo en moto nos damos cuenta de la auténtica relación entre François y Serge.

Al ir sentado detrás, François nos regala al espectador un momento precioso. De esos que al no ser observado por otro personaje, él deja de serlo y se muestra tal y como es. Sabe que Serge no lo puede ver y la expresión que tiene François es algo entre absoluta felicidad y a la vez amargura ya que va agarrado a Serge desea que nunca termine ese paseo. Sin embargo, para Serge es un simple paseo en moto con alguien que es especial, sí, pero sin más porque sabe que él es un junco firme que no necesita donde apoyarse.

Seguro que más de uno que lea esto se sentirá identificado, ¿verdad?

Los juncos salvajes es de los films más bonitos que he visto que trata el complicado mundo LGTB.

Hasta la próxima entrega de Cine LGTB.

Carlos Dueñas

@carloscerone

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