A los 36 años parí a mi precioso hijo Gael. Fue el día más doloroso y emocionante de mi vida.

La habitación del hospital estaba llena de amigas y ex novias (he tenido un largo historial amoroso, pero siempre acaba en amistad). Gael tenía solo unas horas de vida y ya había pasado por los brazos y los besos de toda mi familia escogida, mis amigas (mi familia de sangre vive bastante lejos).

Muy distinto fue el nacimiento de Nicolás, mis 39. La habitación vacía, en silencio. Por el COVID solo puede acompañarte una persona durante el parto y tu estancia. Es triste, pero la emoción de tener a tu pequeño en brazos hace que la soledad sea más llevadera.

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Hasta hace no muchos años mi vida era muy diferente. Vivía sola, salía mucho, podías encontrarme en garitos de Chueca al menos un par de noches a la semana. Me gustaba mucho salir, divertirme y trasnochar.

Pero un día sentí el deseo de formar una familia. No tenía pareja ni tampoco ganas de tenerla. Llevo muchos años enlazando una relación con otra y ya me he cansado.

Me fui a IVI Madrid y al primer intento me quedé embarazada de Gael con una inseminación artificial con semen de donante. Como el deseo de darle un hermanito  me pilló ya con 39 años y la reserva ovárica más baja no quise intentar con inseminaciones y me fui directo a una fecundación in vitro en la misma clínica. De los dos embriones que obtuve me quedé en el segundo intento.

Mi entorno, que conociendo mi estilo de vida se había sorprendido mucho de mis ganas de tener un hijo, me dijo que estaba loca cuando fui a por el segundo. Y sí, lo estoy, pero loca de amor por mis cachorros.

¿Cómo es la vida de una mamá soltera de dos? Un poco caótica, sin duda. Lo más complicado organizarte con los tiempos, pero una vez que lo tienes las cosas van rodadas.

Para Gael no ha sido tan difícil como pensé que sería compartir a mamá. Hago mucho porteo así que Nico suele estar dormido pegado a mi cuerpo y aprovecho ese tiempo para armar legos, rompecabezas, ir al parque o ver películas con Gael.

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Como estoy de baja en las mañanas doy paseos con Nico y tomo algún té con alguna amiga. Mi vida social sigue siendo bastante movidita pero ya no en bares, mi casa es el lugar de reunión para alguna comida o cena semanal. Mi maternidad también ha cambiado el ocio de mis amigas, que algunos viernes por la noche están aquí disfrutando de sus sobrinos y cenando pizza mientras vemos Toy Story o El libro de la selva. 

¿Y ligar? Si os digo la verdad de momento no lo necesito, estoy entretenida y enamorada de mis peques, de momento mi corazón no tiene espacio para otra mujer. Sé que eso vendrá con el tiempo, y que la chica especial en cuestión tendrá la suerte de llevarse un paquete completo.

Me llaman loca, a veces me llaman valiente. Yo solo soy una chica que tenía el sueño de ser mamá y me he permitido cumplirlo. Si es tu caso, atrévete, no es tan difícil o sacrificado como lo pintan Busca una buena clínica que te asesore bien y adelante, que tu vida es tuya y tus sueños también.

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