La literatura es un espacio paralelo donde todo se construye más fácil y más rápido. Es un lugar con una capacidad ilimitada en el que, a menudo, se encuentran huecos. Cathy Olmedillas vio uno. Hace seis años divisó un espacio vacío en la literatura infantil y decidió rellenar el hueco. “Lancé Anorak en 2006 porque tenía un hijo de cuatro años y no podía encontrar una revista buena para niños”, explica la británica. “La mayoría de las publicaciones que había en el Reino Unido eran de una marca o muy comerciales. Me encantan las revistas y solía leer muchas cuando era pequeña”.

Olmedillas decidió inventar lo que no encontraba. “Una revista de cultura pop para niños que no tuviera tanto interés en vender productos y se ocupara más en mostrar un contenido interesante y divertido”, explica la fundadora de Anorak. Una revista para niños hecha, en parte también, con niños. “Desde el principio quería que Anorak fuera una plataforma donde los menores pudieran expresar su creatividad. Por eso fui a un colegio y pedí a los chavales que dibujaran nuestras páginas de moda. Se convirtieron en pequeños editores y algunos de ellos aún nos ayudan en la creación de cada uno de los números de Anorak”.

Desde la intención hasta tener la revista en sus manos no había ningún salto vertiginoso. Andaba sobre terreno conocido. “Antes había trabajado para revistas independientes. Tenía muchos contactos con imprentas y distribuidoras. Todos los distribuidores a los que visité rechazaron la propuesta porque decían que una revista unisex para niños nunca funcionaría”.

Pero Olmedillas insistió. “Toqué a la puerta de Borders. Es una cadena de tiendas que vende libros y revistas en el Reino Unido. Les enseñé una maqueta y les encantó. Lo compraron al momento. Dediqué un año a pensar el contenido y a trabajar con el artista Supermundane en la dirección de arte. Una vez terminada, un amigo que trabajaba en relaciones públicas envió la nota de prensa sobre el lanzamiento. Varios medios lo publicaron y varias tiendas mostraron interés en vender la revista”.

 

En 2006 salió al mercado británico la revista infantil Anorak. Una publicación cuya creadora describe como “la revista feliz para los niños. Contiene diversión, historias alegres, una guía de contenidos interesantes, juegos y actividades. Todo ilustrado de forma muy bella por ilustradores consagrados y dibujantes promesa de todo el mundo”. “Cada ejemplar está dedicado a un tema y abordamos desde los animales o los vikingos hasta los asuntos más filosóficos, como el miedo o la amistad”.

“Respecto al diseño”, continúa, “tengo una influencia profunda de los libros de los años 60 y 70. Esto se refleja en el tipo de artistas con los que colaboro. Me fascina ver cómo la ilustración utiliza técnicas sencillas de dibujo pero llenas de imaginación y esto empodera a los niños para que tomen un lápiz y empiecen a dibujar”.

El papel lleva años sonando a mercado de equilibristas, pero la autora no lo ve así. “La prueba de que hay lugar para las revistas impresas es la existencia de Anorak”, indica Olmedillas. “Hay muchas, muchas formas en las que los chicos pueden consumir cultura, pero una publicación como Anorak es algo único porque reúne un trabajo artístico fantástico, da voz a los niños y es una plataforma para su creatividad. Creo que, cada vez más, las revistas tendrán que encontrar ese punto diferencial si quieren sobrevivir”.

 

La periodista no cree que las generaciones más jóvenes desprecien el papel. “Pienso que les gustan las revistas impresas y las tabletas. Los niños, por supuesto, consumen cada vez más historias en los iPads de sus padres, pero no hay nada que reemplace la experiencia táctil y envolvente de leer un libro o una revista. Tuvimos este aspecto muy en cuenta cuando lanzamos la app de iPhone de Anorak. Sabíamos que podía hacer cosas que las revistas nunca harían. Además, acabamos de lanzar Anorak TV, exclusivamente para iPhone y iPad, y la experiencia es muy distinta a la de la revista. Es dar vida a la publicación y enriquece su contenido. Pero, al final, cada una tiene su propia experiencia”.

Cada año sale un nuevo número de Anorak. Olmedillas decide el tema con un año de antelación. Diseña la estructura y redacta los contenidos. “Me inspiro en cualquier cosa. A veces el tema surge de una conversación con mi hijo (amistad, chocolate, bromas…), mis pasiones (montar en bici, las palabras…), una visita a un museo o un documental (insectos…). El tono es como si habláramos en una conversación. Casual y divertido. Creo que los niños son lo suficientemente listos para entender la mayor parte de las cosas sin necesidad de tratarlos con condescendencia. De hecho, pienso que son mucho más inteligentes de lo que nosotros pensamos”.

La intención de Olmedillas no es solo contar historias. La revista que fundó hace seis años tiene otra meta: despertar la creatividad infantil. “Anorak alimenta la imaginación de los niños y los anima a pensar de forma diferente porque es muy distinta al resto de revistas infantiles. Los mejores mails que recibo son los de esos lectores (madres, padres e hijos) que me dan las gracias por inspirarlos a escribir una historia o dibujar un cómic. Me llena de orgullo y espero seguir recibiendo muchos más”.

Fuente: Yorokobu.es

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