Son muchos los factores que entran en juego en esta noticia. Por un lado la Iglesia Católica, que durante siglos ha perseguido la homosexualidad, por otro el máximo poder de un país, en la figura de su presidenta/e, y por otro la homoparentalidad, una familia formada por una pareja del mismo sexo y sus hijos.

Es lo que ha sucedido en Argentina, donde la mandataria, Cristina Fernández, ha sido madrina de la primera niña, hija de una pareja de lesbianas, bautizada por la Iglesia Católica. 

Aunque la la presidenta no participó de la ceremonia religiosa, asistió en su lugar la edecán naval Claudia Fenochio. Carina Villarroel y Soledad Ortiz, madres de Umma Azul,  se casaron en 2013, tres años después de que Argentina reglamentó por ley el matrimonio entre personas del mismo sexo, una iniciativa impulsada por el oficialismo. Fue el primer país de América Latina en hacerlo.

“Reivindicamos esta decisión de la presidenta de la nación, de ser la madrina de Umma… Estos actos son los que nos ayudan en nuestra lucha para enfrentar la discriminación por orientación sexual, expresión e identidad de género”, dijo César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual de Argentina (CHA).

Los activistas gays consideraron que el hecho de que el bautismo se realizara en la Catedral de Córdoba, uno de los templos católicos más antiguos del país, representó un gesto de apertura de la Iglesia Católica bajo el papado de Francisco.

¿Te imaginas a Rajoy siendo el padrino del bebé de una pareja de gays?

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