Anabel Alonso es una crack. Nos encanta esta actriz, que interpretó uno de los primeros papeles lésbicos de nuestra televisión y, que además, es abiertamente lesbiana.

Bien es cierto que durante muchos años la homosexualidad de Anabel fue un secreto a voces, algo sobre lo que jamás se pronunció, desde que se ha casado y que es madre, es todo un referente de visibilidad lésbica.

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Anabel visibiliza a través del humor, como cuando invitó a la actriz Charlize Theron a «probar» con mujeres, en sus redes sociales, pero también se pone seria, como cuando dio una respuesta contundente a los ataques lesbófobos hacia su familia y maternidad lesbomarental.

Ahora Anabel Alonso ha decidido parar los pies a los homófobos de VOX, este partido de extrema derecha que tiene una cruzada contra la homosexualidad en nuestro país.

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Hace unos días Ciudadanos presentó una ley para prohibir las terapias de conversión para gays, lesbianas y bisexuales, y que se sancione drásticamente a cualquier persona u organismo que ofrezca «curarnos» de nuestra orientación sexual.

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La moción fue secundada por todos los partidos excepto por VOX, que por declaraciones anteriores ya sabíamos que estaban a favor de que los padres sometieran a estas torturas a sus hijos.

La diputada Macarena Olona, al negarse a apoyar la ley, afirmó: “Cualquier persona, sea o no homosexual, tiene que acudir a un especialista a que le ayude a encontrar su identidad».

Por supuesto una oleada de rechazo a sus palabras se ha producido en redes sociales. Y destacamos en especial la de Anabel Alonso: “La única que debe ir a terapia, a un especialista que le ayude a respetar a los demás es usted”, ha escrito Anabel Alonso en su cuenta oficial de Twitter.

Una Respuesta

  1. feminiateo

    Hizo muy bien Anabel Alonso contestando en su tweeter. Ante las amenazas retrógradas de la ultraderecha católica, debemos construir movimientos más fuertes, donde la gente se relacione de una manera más estrecha y para ello tenemos que dejar atrás esa época de individualismo exacerbado de la que venimos. Son muy positivas también las alianzas con los feminismos. Las personas que no respondemos a lo que el heteropatriarcado esperaría de nosotras tenemos que estar más organizadas, al menos tanto como la gente conservadora, que se reúne un rato todos los fines de semana en sus templos. En torno a una nueva religión atea/agnóstica, no dogmática, feminista, antirracista, ecologista y aliada de los movimientos LGTBIQ, lo conseguiríamos, y seguramente se formarían muchas comunidades. En infinito5.home.blog escribo sobre ella.

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