Hay cerebros tránsfobos a punto de explotar repartidos por todas partes del mundo.  Y lo peor es que tienen internet y acceso a las redes sociales, y deciden que un gran pasatiempo en su vida es atacar la vida de otros.

Es lo que les está sucediendo a Elliot Page, que hace dos días en una conmovedora carta le contó al mundo que es trans:

«Hola amigos, quiero compartir con ustedes que soy trans, mis pronombres son él/ elle y mi nombre es Elliot. Me siento afortunado de estar escribiendo esto. De estar aquí. De haber llegado a este lugar de mi vida. Siento una gratitud abrumadora por las personas increíbles que me han apoyado a lo largo de este viaje. No puedo comenzar a expresar lo extraordinario que se siente al finalmente amar lo que soy, lo suficiente para perseguir mi auténtico yo«.

Hace 6 años, cuando aún no asumía su identidad actual y lo conocíamos como Ellen Page, nos dio una gran alegría a todas las lesbianas, puesto que se convirtió una de las pocas lesbianas visibles y orgullosas de Hollywood.

Hoy, tan valiente como hace 6 años, vuelve a visibilizar a un colectivo, el trans, y nos alegramos mucho por eso. Pero otros no se alegran, no… Y es gente con la que ha tenido que lidiar Emma Portner, la esposa de Page.

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Emma Portner es bailarina y coreógrafa profesional. Compartió en sus redes el siguiente mensaje:

«Estoy muy orgullosa de Elliot Page» , escribió en Instagram . “Las personas trans, queer y no binarias son un regalo para este mundo. También pido paciencia y privacidad, pero que me acompañes en el ferviente apoyo de la vida trans todos los días. La existencia de Elliot es un regalo en sí mismo. Brilla en la dulce E. Te quiero mucho».

Un mensaje muy bonito, pero aún así no faltaron las críticas, sobre todo de aquellos que ahora cuestionan su orientación sexual: “Pero ahora sabes que tienes marido. Espero que no seas lesbiana», decía uno de los tantos mensajes que iban en esta línea. 

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Emma Porter se mostró contundente y respondió: «Espero que sepas que mis preferencias sexuales e identidad de género no son de tu incumbencia. Para que yo decida, gracias. Libera tus etiquetas de mí. Soy tan fluida como puedo «.

¡Nos he encantado!