Irina Shumilova y Anyona Fursova son los nombres de las dos mujeres que el pasado viernes 7 de noviembre se casaron en el registro civil de San Petersburgo. Aunque se trata de un matrimonio entre dos personas del mismo sexo, algo prohibido por la legislación vigente en Rusia, pudo celebrarse debido a que Irina, una mujer transexual, aún aparece con identidad de varón en los documentos oficiales.

Vestidas ambas con trajes de novia y portando sendos ramos nupciales, Irina y Anyona formalizaron su matrimonio sin que a nadie le cupiera duda de que se trataba de dos mujeres. Sin embargo, el Código Civil ruso describe en matrimonio como el “consentimiento voluntario entre un hombre y una mujer”. Lo que permitió el enlace fue el hecho de que en los documentos de identidad de Irina, que se define a sí misma como mujer transexual, aún aparezca con la identidad de un varón. Tras la ceremonia, y una vez legalmente casadas, las novias publicaron las fotografías del enlace en su página de VKontakte, la red social más popular en Rusia.

La argucia legal que ha permitido este matrimonio ha despertado las iras de uno de los activistas LGTBfobos más conocidos de San Petersburgo, una de las ciudades rusas que más ha sufrido la homofobia tanto de estado como social. Se trata de Vitaly Milonov, el principal promotor de la ley contra la llamada “propaganda homosexual” aprobada en San Petersburgo antes de que se promulgase a nivel federal.

Milonov no dudó en atacar a los propios funcionarios que registraron el enlace, tachando de “poco convincentes” las explicaciones que le habían dado al respecto. Según Milonov, los responsables del registro civil “afrontaron el asunto de una manera estrictamente formal y comprobaron los pasaportes, pero no a las personas. Le he dicho al encargado del registro que eso es negligencia criminal”. El político ha amenazado incluso con involucrar a la Fiscalía de San Petersburgo para que evite en el futuro lo que considera “un grave insulto a millones de familias rusas”.

Por su parte, Marina Teodori, una de las damas de honor de las novias, consideraba que la ceremonia ha sido “un gran paso para todos nosotros. La mayoría desearíamos casarnos formalmente, pero en Rusia todavía es imposible. Se trata de la realización de nuestros sueños. ¡Ojalá que otros muchos tengan esta oportunidad!”.

No es el primer caso

No es la primera vez que se ha utilizado este subterfugio legal para poder celebrar un matrimonio entre dos personas del mismo sexo en territorio ruso. El pasado mes de agosto, Alina Davis y Allison Brooks inscribieron su matrimonio en el registro civil de Moscú.

En aquella ocasión, ambas tuvieron que sufrir los insultos de los funcionarios que las atendieron, que las acusaron de ser “una vergüenza para sus familias” y las instaron a recibir tratamiento médico. Pero el hecho de que Alina aún apareciera en sus documentos legales con identidad de varón hizo imposible que pudieran denegarles la inscripción legal de su matrimonio.

Fuente: Dos Manzanas

También te puede interesar

loading...

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.