Quizás recordarás que hace más de diez años asistimos a uno de los casos más injustos para familias homoparentales. La jueza chilena, Karen Atala, perdía la custodia de sus tres hijas solo por tener una novia, Emma de Ramón.

La justicia decidió que era inadmisible que las tres niñas se criaran junto a una pareja de lesbianas. El caso trajo muchas consecuencias, como que muchos años después la Corte Interamericana de Derechos Humanos sancionara a Chile por esa discriminación, y que una excelente película, Rara, basada en este caso, cosechara éxitos en varios países.

Hoy vuelven a ser noticia porque Emma, la ex pareja de la jueza, y su novia, Gigliola Di Giammarino, han tenido un bebé y se han encontrado otra vez con una puerta cerrada y con la discrminación de frente al intentar inscribirlo.

De una inseminación hecha por Gigliola nació el pequeño Attilio el 28 de septiembre. “Nunca tuve la idea de una guagua (bebé) en el vientre; de vivir esa experiencia, pero amo tanto a Gigi, que su deseo de ser mamá era importante para mí. Y empecé a hacerme la idea de compartir lo que tenemos con alguien y concluí que era bueno intentar tener un hijo. Ella estaba en el límite del reloj biológico y teníamos, además, las condiciones económicas para solventar un tratamiento”, nos cuenta Emma.

Pero empezaron los problemas. En Chile no está permitido el matrimonio igualitario ni tampoco la filiación de hijos.

“Las libretas del acuerdo civil vienen con una serie de hojas para poner el nombre de los hijos. Y por supuesto queremos que el del nuestro aparezca allí y goce de sus derechos al igual que el resto de los niños; porque si algo le pasa a Gigi, queda totalmente desprotegido. Attilio, no tendrá papá, pero sí una familia que lo ama y espera. Sin embargo, no tendrá vínculo legal con la mitad de ella; ni conmigo, ni con mis hermanos y sobrinos. Yo no seré nada de él, ¡cuando soy su madre, la otra persona a su cargo! Debo pelear por eso, por exigir su inscripción legal. Estoy segura y esperanzada de que me lo permitirán; que donde dice padre, escribirán Emma de Ramón”, señalaba.

“Pese a que Attilio ahora lleva el apellido de De Ramón, yo sigo sin ser nada de él. Soy su madre, pero legalmente el Estado de Chile no le reconoce ese derecho de tener dos mamás, como le ocurre a cientos de niños de parejas del mismo sexo, quedando desprotegido. Hoy hemos visto la evidente discriminación del Estado chileno a los hijos de parejas del mismo sexo. Attilio ha nacido en una familia reconocida por el Estado a través de la unión civil, sin embargo, no se reconoce a una de sus madres sólo por ser una pareja de mujeres. Esto es una evidente desigualdad de este niño respecto de los hijos de parejas de distinto sexo”, dijo Juan Enrique Pi, presidente ejecutivo de Iguales.

Esta pareja de mujeres luchadoras no descansará hasta conseguir inscribir a su hijo, y no descartan llevar el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. ¡Os apoyamos en vuestra lucha!

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