Hace ya casi cinco años que se puso de moda en España una nueva especialidad de inseminación denominada “casera” ya que el procedimiento se llevaba a cabo en su totalidad en el propio domicilio de la mujer que quería ser madre. La irrupción en el mercado de los tratamientos de reproducción asistida de bancos de semen de origen nórdico y que operan a nivel global en toda Europa, favoreció que las futuras madres pudieran acceder libremente a estos bancos a través de sus páginas web, pudieran seleccionar libremente la muestra seminal del donante que más les agradara y el banco se la mandaba directamente a su domicilio. Una vez allí, la mujer procedía a su descongelación siguiendo un sencillo protocolo y, con la ayuda de una jeringa, era depositado en el interior de la vagina.

En realidad, esta técnica ofrecía menos resultados que una inseminación realizada en una clínica pero era bien recibida ya que ofrecía la posibilidad de hacer una inseminación con posibilidades de éxito sin necesidad de estimulación ovárica, sin tener que acudir a una clínica de fertilidad y, sobre todo, poder llevarlo a cabo en la intimidad de tu propia casa. Evidentemente, era una técnica dirigida a un grupo muy concreto de mujeres que, en principio, no padecían ningún tipo de problema médico para gestar: no se trataba de mujeres con una disfunción reproductiva, sino que las principales usuarias de las inseminaciones caseras eran parejas de mujeres lesbianas o bien mujeres sin pareja que habían decidido acceder a la maternidad en solitario. Precisamente por este motivo, porque no había una causa médica real ni un problema de fertilidad de fondo, sino únicamente la no existencia del componente masculino, fue una técnica tan aceptada por estos colectivos femeninos.

Mi chica y yo nos embarazamos hace tres años en casa. Lo conseguimos al tercer intento. Pedimos el semen al banco danés de Cryos y nos llegó a casa. Así nació nuestro hijo Gael. Este año quisimos intentar darle a Gael un hermanito, pero nos encontramos con que Cryos ya no puede mandar semen a casa porque cambiaron la legislación de ese país, solo pueden enviarlo a clínicas de fertilidad, pero claro, nosotras no queríamos gastaron tanto dinero en una clínica, ni hormonarnos, yo me hice el examen de fertilidad y tengo buena reserva ovárica, no creo que sea necesario pasar por todo eso”, nos cuenta Bárbara, lectora de MíraLES.

¿Qué opciones entonces tenemos las lesbianas para embarazarnos si no queremos someternos al uso de hormonas?

Amnios acaba de lanzar una nueva iniciativa que se parece mucho a las inseminaciones caseras, pero con un mayor porcentaje de éxito, se denomina: “inseminación no invasiva”. “Consiste en aprovechar el propio ciclo natural de la futura mamá sin necesidad de estimulación ovárica, ni medicación, ni ecografías periódicas: solamente será necesaria su asistencia a la clínica el día que se programe el propio acto de la inseminación, que nuestros profesionales realizarán de la forma más óptima para maximizar los resultados de la técnica, equiparándola a una fertilización natural. Es la mejor opción para este colectivo de mujeres que, en principio, no necesitan tratamientos de fertilidad porque no tienen problemas para concebir, pero sí necesitan realizar la inseminación con las mayores garantías posible. De igual forma, Amnios se encarga de realizar todos los trámites necesarios con el banco de semen para garantizar el anonimato de los donantes como la máxima compatibilidad y semejanza fenotípica con la madre o madres”, nos explica Paco Guijarro, responsable de Laboratorio Amnios In Vitro Project

Una inseminación no invasiva tiene la ventaja de ser de menor costo que una inseminación artificial normal, con hormonas, ya que por ejemplo tan solo el precio de las hormonas oscila entre los 500 y mil euros. Al ser una inseminación intrauterina tiene muchas mayores posibilidades de lograr un embarazo que una inseminación casera vaginal .Y Amnios, además de bancos de semen españoles, también trabaja con Cryos, el banco danés que se hizo tan famoso con las inseminaciones hechas en casa.

Las inseminaciones no invasivas son la mejor y más barata alternativa a las inseminaciones caseras.

Si estás interesada en contactar con Amnios, te contamos que ofrecen un descuento extra para nuestras lectoras.

Datos de contacto:

Calle Boix y Morer. 5
28003 Madrid, España

 

 

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