¿Te ha pasado que estás durmiendo y tienes una pesadilla horrible? Una pesadilla que parece tan irreal pero que aún así te da miedo, y que cuando despiertas por fin sientes esa sensación tremenda de alivia. Solo fue un mal sueño, pero ya está, todo ha vuelto a la normalidad.

Pues esa misma sensación llevamos meses sintiéndola muchos y muchas activistas por los derechos LGTB cada vez que vemos como el partido de extrema derecha VOX va ganando poder en nuestro sistema democrático, cada vez que hacen una declaración en los medios, en materia LGTB, y cada vez que vemos que partidos que creíamos democráticos, deciden sentarse a pactar con ellos.

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Lo último ha sido las controvertidas terapias para convertir a personas homosexuales en heterosexuales. Lo que ya sabemos que no es solo imposible, sino que también para las personas a las que se les expone a algo así. 

VER: Boy Erase, la película sobre la dureza de las terapias de conversión.

Para que te hagas una idea hace ahora dos años, la Asamblea de Madrid aprobó la Ley de Protección Integral contra la LGTBifobia, y uno de los apartados regula sobre estas «terapias». Protege a los hijos gays y a las hijas lesbianas de la homofobia de sus padres. Sanciona, multa e incluso se considera violencia de los progenitores hacia sus hijos que quieran cambiar la orientación sexual con terapias demenciales y medicaciones muy peligrosas para la integridad de éstos.

Poder prohibir estas terapias sin duda ha sido una victoria muy importante para activistas LGTB, una victoria producto de muchísimos años de lucha.

VER: Para VOX una pareja homosexual con un hijo no es una familia

Pero como sucede en las pesadillas, incluso lo que está muy bien puede pasar directamente a estar muy mal. Las victorias más importantes pueden ser rápidamente convertidas en derrotas si el poder lo ostentan personas intolerantes, homófobas y misóginas, que quieren hacernos retroceder 30 años en derechos.

Rocío Monasterio, hoy dirigente de Vox, Mariano Calabuig, diputado de Vox en la Asamblea de Madrid y exdirector del Foro de la Familia. Y la ex del PP Lourdes Méndez, ahora en las filas de Vox, no están de acuerdo con que se prohíban estas terapias de tortura.  Estos tres personajes forman parte de una plataforma (compuesta por tantos homófobos como HazteOir, célebres por ese bus infame) que quiere acabar con muchos de los puntos establecidos en la Ley de Protección Integral contra la LGTBifobia.  “Lejos de promover la igualdad y no discriminación, tratan de imponer una ideología implacable y anticientífica que atenta contra la libertad”, dicen ellos, justamente los que nos discriminan. 

Entre ellos el que los padres puedan obligar a sus hijos gays y lesbianas a convertirse en heterosexuales. ¿Sabes cómo es una clínica «para curar a lesbianas»? Es el horror. Aquí puedes verlo.

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