Adrián Urrutia (43 años) y Fabio Bringas (31) están juntos desde 2008 y en 2014 se casaron. Los chicos llevaban siete años viviendo en un hogar esperando por una adopción conjunta.

A partir de la sanción de la ley de matrimonio igualitario, en julio de 2010, comenzaron a soñar y a pelear con más fuerza el proyecto, que más allá del amor, los había unido: formar una familia amparada por la justicia y aceptada por la sociedad.

Este deseo había comenzado antes de la sanción de dicha ley, Adrían y Fabio estaban juntos desde 2008.

Fue así que el 15 de febrero de 2014 concretaron la unión civil, primer objetivo cumplido. Pero aún quedaba mucho camino por recorrer. Tras superar los engorrosos trámites burocráticos, la pareja adoptó a tres hermanitos de 12, 14 y 16 años. Los tres vivían desde hacía 7 años en un hogar de Buenos Aires, ya que sus padres biológicos los habían abandonado.

«Nos conmovió el testimonio de esos chicos que  llegan a los 17 años esperando ser adoptados.”

“A finales de agosto de 2011 nos inscribimos en forma individual en el Registro de Adopción de Neuquén (Argentina) porque todavía no estábamos casados. Al presentar la documentación, comentamos que vivíamos juntos, por lo que unificaron los expedientes ya que a partir de la ley de matrimonio igualitario nos reconocían como familia”, comentó Adrían, referente de la Mesa por la Igualdad Neuquén de la Federación Argentina LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero), al medio local La Mañana de Neuquén.

Por su parte, Fabio confesó que su idea, en un principio, era adoptar chicos de 0 a 10 años, pero que al enterarse de las tantas historias de hermanos que pasan años deambulando por hogares transitorios a la espera de una familia, su visión cambió por completo.

“Nos conmovió el testimonio de esos chicos que en algunos casos llegan a los 17 años”, aclararon.

Desde ese entonces, Fabián comenzó con su búsqueda y se topó en la web con la historia de Cintia, Diego y Mariana, tres hermanos de 12, 14 y 16 años respectivamente.

“Más allá de los temores lógicos de que sean tres preadolescentes y adolescentes, de inmediato te pones a pensar en ellos porque no se trata del derecho nuestro de ser padres, sino del derecho de los chicos de tener una familia”, declararon en La Mañana de Neuquén.

Tras contactarse con el Juzgado de Menores, a cargo de un juez “con la mente abierta”, la pareja viajó hace un mes con el fin de ser evaluados por los profesionales del juzgado y del hogar y con la posibilidad de conocer a sus futuros hijos.

«Las dos nenas corrieron hacia nosotros y nos abrazaron muy fuerte.»

«Siempre nos imaginábamos ese momento del primer encuentro con nuestros hijos. Fue una conmoción. Las dos nenas corrieron hacia nosotros y nos abrazaron muy fuerte y nos pusimos a llorar; en tanto, Diego no quería saber nada pero luego en el segundo encuentro cambió de actitud”, explicó Adrián.

Por ahora, padres e hijos se encuentran transitando el período de vinculación que no tiene una fecha de finalización. “Estimamos que en octubre ya estaremos los cinco en nuestra casa de la meseta”, asegura Adrián.

Fuente: Los Andes

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