Desgarradora es la historia que nos llega desde Australia. Una pareja de lesbianas han recibido la orden de “devolver” a su hija adoptiva a su madre biológica después de que la madre cambiase de idea y deseara criar a su hija natural. Un tribunal dictaminó que la niña estaría mejor con sus padres biológicos y sus tres hermanos, a pesar de haberse criado con la pareja desde su nacimiento hace casi tres años. Durante su embarazo, la madre de la niña, cuyo nombre no ha trascendido por razones legales, convivió con la pareja. Según los amigos de la pareja tenían deseos de formar una familia propia y habían recurrido a la la fecundación in vitro sin éxito así que se plantearon la subrogación o la adopción. Y por fin, conocieron a esta mujer que estaba embarazada y con serios problemas económicos.

Las tres mujeres establecieron un plan de crianza elaborado por un abogado. La madre biológica solicitó que ella y sus otros tres hijos tuvieran “alguna relación permanente” con la niña aunque sin especificar más detalles. Durante una audiencia en el Tribunal de Familia celebrado en el mes de octubre, la madre natural explicó que pensó que sería más fácil que la niña, sorda de nacimiento como ella, fuera aceptada en un hogar cuyas dos madres también tienen esa discapacidad y, por ello, no recurrió a una agencia de adopción.

Sin embargo, dos o tres meses después de que el bebé nació en junio de 2013, descubrió que otro hombre era en realidad el padre biológico. Después de realizarse una prueba de ADN que confirmó la paternidad, el padre dijo que se comprometía a criarla y apoyar a la madre económicamente.

Cuando la pequeña tenía nueve meses, los padres biológicos comenzaron una batalla legal para recuperar la custodia de la pequeña pero una sentencia del Tribunal Federal le dio la razón a la pareja de lesbianas ordenando que la niña continuara viviendo en su hogar. Ambas cuestionaban las habilidades y las motivaciones de la pareja de padres biológicos para recuperar a su hija e incluso la madre natural recurrió a la comunidad sorda para presionar a la corte, algo que fue muy criticado en los medios de comunicación.

En una sentencia publicada este mes, el juez Michael Kent dictaminó que, por el interés de la pequeña, era conveniente que mantuviera relaciones afectivas con ambas parejas pero otorgaba la custodia a los padres biológicos estableciendo un calendario de transición para que la niña se adaptara a su nuevo hogar.

En particular, se basó en la prueba pericial sobre la importancia de la relación de la niña con su familia biológica y las cuestiones que, a menudo, experimentan los niños adoptados, como la identidad y el rechazo. Aceptó la prueba pericial basada en que “los niños que gravitan en torno a su familia biológica, tienden a crecer resentidos con sus cuidadores adoptivos”. También ordenó que los apellidos de la niña sean cambiados por los de sus padres biológicos, aunque su nombre de pila seguirá siendo el mismo.

Como parte del proceso de transición, la niña pasará un fin de semana al mes con sus madres adoptivas. Sin embargo, no tendrá responsabilidades parentales legales con la pequeña.

Fuente: Ragap

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