A Inma y Raquel conseguir ser madres les costó casi tres años. Hoy, cuando observan a sus mellizos de siete meses, saben que todo valió la pena. Pero el sufrimiento de los tres abortos espontáneos que sufrieron fue minando su ilusión de formar una familia.

Gracias al Diagnóstico Genético Preimplentacional (DGP), que diagnostica alteraciones genéticas y cromosómicas en los embriones antes de su implementación, esta pareja de mujeres consiguió su sueño de vivir la maternidad. Esta técnica es indicada para parejas que sufren abortos recurrentes, y mujeres de edad avanzada, entre otras.

El DGP permite que nazcan hijos libres de enfermedades hereditarias. En 2006 la clínica IVI consiguió por primera vez que una pareja que portaba linfohistiocitosis tuviera un hijo completamente sano.

Desde la DGP, los embarazos de mujeres mayores llegan a término un 30% más que antes de que se implementara la técnica, puesto que permite saber qué embriones son genéticamente normales y cuáles estarán afectados.

En nuestras células llevamos 23 cromosomas de nuestro padre y 23 de nuestra madre, cada cromosoma contiene nuestra información genética, el ADN. Algunas alternaciones numéricas, estructurales y monogénicas de nuestros cromosomas pueden provocarnos enfermedades como el síndrome de Down, fibrosis quística, hemofilia, distrofia miotónica, etc.

La DGP se presenta como una nueva herramienta para madres y padres que buscan no solo tener hijos, sino que lo mejor para ellos.

“Si bien la enfermedad cromosómica más conocida es el Síndrome de Down, que se da porque el embrión tiene el cromosoma 21 triplicado en vez de un 21 del padre y otro 21 de la madre, ésta no es la enfermedad más frecuente en los DGP realizados en España. Las enfermedades más frecuentes en las parejas que recurren a IVI son el Síndrome X-frágil – retraso mental en varones-, la Enfermedad de Huntingon –transtorno motor- y la Distrofia Muscular- trastorno severo de los músculos”, aseguran especialistas de IVI.

¿Cómo se lleva a cabo el procedimiento? Los preembriones se analizan en el laboratorio después de fecundarlos invitro y antes de transferirlos a la madre. Gracias a una biopsia es posible saber cuáles están sanos y cuáles no, implementando los primeros en el útero de la madre, como le sucedió a Raquel.

En el laboratorio de IVI, referente en España, los biólogos y embriólogos estudian los casos de manera personalizada.

“Llega un momento, después de tres abortos, donde piensas ‘bueno, quizás la vida no quiere darnos hijos, quizás no es lo nuestro y deberíamos parar, el desgaste emocional es tan grande. Pero ahora que somos mamás, que tenemos a estos preciosos niños en casa, sentimos que si se tiene un sueño hay que seguir adelante y buscar todo lo que esté a mano para lograrlo”, nos cuenta Inma.

¿Quieres saber más? https://www.ivi.es/pacientes/tecnicas-reproduccion-asistida/DGP/

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