Mavandra Singh Gohil, de 52 años, es la primera persona de la realeza que sale del armario en India, un país donde es ilegal ser homosexual. Es el heredero del antiguo reino de Rajpipla, ahora parte del estado de Gujarat, y como tal, ha decidido abrir su palacio a las personas que huyan del repudio y el acoso por ser gente LGTB. Las 6 hectáreas que supone esta morada se están acondicionando para ofrecer habitaciones, un pequeño centro de salud y otro centro educativo de idiomas y habilidades para acceder al mundo laboral. Mavandra está gestionando todo este proyecto a través de su propia asociación, Lakshya Trust, en favor de la igualdad de derechos para la población LGTB.

El valiente príncipe conoce muy bien la realidad a la que se enfrenta la gente a la que se ha propuesto acoger: él mismo fue repudiado por su propia familia al declararse públicamente homosexual. Antes de hacer tamaño atrevimiento en un país tan agresivo con la gente LGTB, Mavandra se casó con la princesa Chandrika Kumari de Jhabua, pero no durante mucho tiempo casado. Un año fue suficiente para darse cuenta de que no podía con ello. Entonces comenzó la huida hacia delante: un tratamiento contra su homosexualidad que nunca sirvió más que para ponerlo de cara frente a lo inevitable. Tras una gran depresión, se armó de valor y salió del armario en una entrevista a los medios. Sus padres consideraron que había «humillado» a la familia y le repudiaron.

Durante días, el príncipe ocupó todas las portadas y titulares de todos los medios del país- Hoy, habla con suficiente experiencia:  «La gente aún se enfrenta a mucha presión por parte de sus familias cuando salen del armario. Son forzados a casarse, o expulsados de sus hogares. A menudo no tienen dónde ir ni tienen medios para apoyarse a ellos mismos […] No voy a tener hijos, así que pensé: ¿Por qué no usar este espacio para un buen propósito?», son las palabras con las que el príncipe Mavandra se ha referido a su proyecto para el medio Reuters. Además de su deseo de poner su palacio a disposición de quienes lo necesiten, también está lidiando una batalla contra el artículo 377 del Código Penal, el que precisamente considera que ser homosexual es un crimen. Es sorprendente que esta ley no provenga, por ejemplo, de los dictados de la constreñida religión hindú, pero en realidad fue promulgada bajo dominio británico. La ley ya ha sido considerada inconstitucional pero el Parlamento se niega a aceptarlo, por ahora. «Levantar este precepto alentará a más personas a salir del armario y a vivir sus vidas libremente, pero puede también significar que habrá más personas que necesitarán apoyo», asegura Mavandra.

Una batalla y una lucha verdaderamente necesarias en un país donde todavía existen las violaciones correctivas para lesbianas y cualquier muestra de amor homosexual es castigada violentamente.

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Fuente: LaVanguardia

 

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