No sé exactamente en qué momento decidí ponerme a cultivar mis propias hortalizas. Tal vez alertada por el peligro de consumir productos cultivados con agroquímicos o tal vez decidida a volver a comer tomates con sabor a tomate. El caso es que decidí matricularme en un curso sobre huerto ecológico y desde que lo terminé estuve empeñada en encontrar un trocito de tierra que me permitiera cultivar para el consumo de nuestro hogar. De esta forma comenzó esta aventura con nuestro huerto ecológico.

¿Qué hay que tener en cuenta en el momento de planificar un huerto ecológico para autoconsumo?

  • En primer lugar hay que buscar el espacio donde llevar a cabo nuestro proyecto: bien una parcela en nuestro jardín, en la terraza de casa o bien alquilar un trocito de tierra.

Imprescindible que el lugar elegido tenga al menos 5 horas de sol diarias. Si nos decidimos por alquilar deberemos tener en cuenta que el lugar disponga de un pozo que nos permita instalar un riego adecuado para nuestro huerto.

  • Una vez que tengamos el sitio debemos conocer cuáles son las necesidades y preferencias de nuestra familia.

En nuestro caso, una familia con seis miembros de los cuales cuatro son niños pequeños. Necesitábamos plantar una gran variedad de hortalizas que nos abastecieran para los purés, las ensaladas y la cocina del día a día. Cada familia es única y con gustos diferentes por eso es importante planificar bien lo que queremos plantar teniendo en cuenta los gustos y el espacio disponible.

  • Hay que tener en cuenta las variedades locales ya que se adaptan mejor al terreno y son más resistentes a las plagas y al clima de cada zona.

¿Qué requisitos debe tener un huerto para que se considere ecológico? 

  • En primer lugar está prohibido utilizar cualquier producto químico, ni para abonar, ni como fertilizante ni para controlar las plagas. El suelo se abona con estiércol, compost o abono verde. Las plagas se controlan mediante purines realizados con plantas, macerados o infusiones, siempre con sustancias naturales y fácilmente biodegradables.
  • La semilla o el plantón utilizado también debe ser ecológico. Para ello es necesario disponer de simientes propias o conseguir semillas que no hayan  sufrido tratamiento químico durante dos años.
  • Los cultivos de plantas modificadas genéticamente están completamente prohibidas en agricultura ecológica.
  • El huerto ecológico es un pequeño ecosistema en el que cada elemento tiene su función. Cada bichito o cada hierba tiene algo que aportar. Así que apostamos por la mínima intervención y confiamos en la naturaleza.
  • Una de las prácticas más habituales es la asociación de cultivos. Consiste en cultivar en el mismo espacio y al mismo tiempo dos o más especies. Con esta práctica aprovechamos mejor los nutrientes, la luz y el agua y protegemos los cultivos de plagas y enfermedades. Existen tablas de asociaciones beneficiosas en el huerto ecológico que nos ayudarán a decidir la forma en la que podemos diseñar nuestro huerto.
  • Otra práctica imprescindible es la asociación de la hortaliza a una planta aromática. Las plantas aromáticas repelen ciertos bichos y atraen a otros. Si consultamos las tablas podremos saber qué tipo de aromática podemos plantar al lado de cada hortaliza para prevenir la plaga que pueda afectar a esta. Por otro lado las plantas aromáticas atraen a algunos insectos que polinizan las flores consiguiendo así mayor número de frutos.
  • Las rotaciones de cultivos es otra de la prácticas más habituales en el cultivo ecológico. Consiste en rotar los cultivos cada temporada para obtener así un mayor rendimiento del suelo. Hay que evitar plantar consecutivamente especies con las mismas necesidades de nutrientes para no empobrecer el suelo. También hay que evitar cultivar plantas de la misma familia de forma consecutiva para reducir la incidencia de plagas.

Son innumerables las ventajas de cultivar nuestro propio huerto, sobre todo si lo hacemos de forma ecológica. Nos da lo oportunidad de consumir alimentos sanos y libres de tóxicos con restos de pesticidas o agroquímicos. Nos permite realizar ejercicio al aire libre, nos conecta con la naturaleza y con la tierra y nos hace más sensibles a la vida que nos rodea.

Mayte Gómez González

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