Erik Alexander es un hombre gay, padre de la pequeña Alli Mae, así como muchos hombres homosexuales, en su infancia y juventud, sufrió de acoso escolar. Como él mismo reconoce, le insultaban y le llamaban “gay” incluso antes de saber qué significaba la palabra.

Pero consiguió salir adelante, se enamoró, se casó, y cumplió su sueño de ser padre, con la pequeña Alli Mae.

padre gay

Las preocupaciones cotidianos de la paternidad, como que su pequeña nació prematura, sus logros, etcétera, se vieron eclipsadas por preocupaciones grandes y alarmantes. Las que cuestionan la validez de su familia. Porque el tener derechos conquistados no es garantía de que podamos mantenerlos.

Tal como Erik asegura, su Estado quiere legalizar la homofobia.

“En 2017, en mi estado Mississippi, nos pueden echar de cualquier lugar porque nuestra familia es diferente. Los padres de mi niña son gais y por eso nos pueden dar la espalda, y me rompe el corazón”.

¿Podemos permitir que eso le suceda a nuestras familias? ¿Que alguien pueda echarle de algún lugar solo porque su familia no es heterosexual? Sin duda da para pensar. Y para luchar.

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