El verano está llegando. Y se nota. No ya en el calor, las terrazas o las vacaciones infantiles, que también.

Se nota en El Orgullo. Murcia, Ciudad Real, Barcelona, Valencia, Mérida, A Coruña, Sevilla, León, Pamplona…Ya no es solo Madrid. Toda España celebra la fiesta del Orgullo LGTBI+. En una ola incontenible, la bandera arcoíris ondeará en cientos de fachadas y en los ojos y el corazón de muchas y muchos.

Frente a la reivindicación y la fiesta no faltará, como otros años, el rechazo de quienes consideran que no se precisa un Día del Orgullo, que es superficial e inútil, que degrada al movimiento u otras cantinelas por el estilo.

No es verdad. Hace falta y, por desgracia, seguirá haciendo falta muchos años más.

Hace falta porque aún hay cosas que no nos hacen sentir tan orgullosos y orgullosas:

  • Cada día hay chicas y chicos soñando con emigrar a otra ciudad, a otro lugar donde no tener miedo, donde poder ser, donde poder vivir
  • La escuela sigue sin educar en la diversidad familiar que ya tiene en sus aulas
  • Ser discreto es una corriente que cada día cala más en nuestra juventud y la empuja, inexorable, a la oscuridad del armario
  • Ser niña lesbiana sigue siendo sinónimo de marimacho, de camionera, de una marca con la que agredir
  • Alan se suicido en 2015, victima de la transfobia
  • En los dibujos animados se sigue sin mostrar la diversidad que niños y niñas tienen
  • Mi hijo sigue trayendo autorizaciones donde deben firman el padre y la madre, olvidando el colegio que tiene dos padres
  • La plumofobia se extiende por doquier como una nueva definición de estigma
  • Una ministra de Igualdad insulta a los menores de familias homoparentales nacidos mediante gestación subrogada y nadie con poder le reprocha nada
  • Maricón sigue siendo el insulto más escuchado en los pasillos de colegios e institutos
  • Ekai se suicidó hace  unos meses, cansado de esperar una respuesta digna a su mucha, mucha dignidad
  • Los libros de texto reflejan continuamente la familia heterosexual y biparental, invisibilizando los nuevos modelos familiares y relegando a nuestras familias
  • Ninguna niña hetero tiembla por las noches pensando que sus amigas puedan descubrir que es lesbiana
  • Thalia se suicidó hace unos días, casi recién empezado su tratamiento hormonal, cercada por la presión social
  • Muchas familias de este país siguen educando en la burla hacia las lesbianas o en la caricatura de los gais, olvidando que sus hijas e hijos pueden ser lesbianas, gais, transexuales, bisexuales…
  • Ningún niño hetero tiembla por las noches imaginado qué pasaría si al día siguiente saliese del armario
  • Hay gente que habla de las personas LGTBI+ con asco
  • Todas las familias somos iguales y merecemos igual respeto, algo que se nos niega desde muchos espacios de poder
  • Ser transexual en España es sinónimo de un camino duro, doloroso e infinitamente largo, por él que muchas familias transitan sin saber, sin entender y sin escuchar palabras de aliento
  • Hay partidos políticos que nos usan para sus fines, pero nos escupen si exigimos igualdad sin discriminación de ningún tipo ni por causa alguna
  • Las agresiones al diferente siguen siendo una realidad en toda España
  • La Igualdad Real queda muy bien sobre el papel, pero pocas y pocos, de verdad, quieren verla libre y feliz en nuestras calles
  • Porque no se puede olvidar, jamás, que YO soy como TÚ

¿Orgullo 2018?

Sí, ¡Claro que SÍ!!!

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