Los ritos de paso son fundamentales en el ciclo vital de todo ser humano. Existen en todas y cada una de las culturas y tribus de esta tierra.

Si has decidido que, después de año tras año de deseos y promesas que han quedado en el vacío, este año no quieres ni uvas, ni anillo en el champán, ni bragas rojas nuevas, te proponemos una forma diferente de prepararte para el nuevo año: coger las riendas de tu destino.

En 2014, sal de la zona de confort.

confortEn nuestra sociedad, el fracaso y el rechazo tienen un peso excesivamente dramático sobre nuestra autoestima. Sin embargo, como decía Kennedy: “Sólo aquellos que se atreven a tener grandes fracasos, conseguirán grandes éxitos”. Avanzar en la vida implica arriesgar. Arriesgar implica salir de nuestra zona de confort y vivir sendos fracasos.

La zona de confort es aquella donde nos sentimos seguros, cómodos. Esa relación que ya no funciona, ese trabajo que no nos gusta, etcétera. Son nuestros miedos los que delimitan los límites de nuestra zona de confort. Nuestro miedo a hablar en público, a quedarnos solos, a quedarnos sin dinero… Esos miedos nos paralizan y nos reducen a nuestra zona de confort. Tómate 5 minutos para ver este maravilloso vídeo sobre el tema que nos ocupa, valdrá la pena:

Para este nuevo año te recomendamos que busques algún aspecto de tu vida que desearías cambiar o expandir. Tal vez quieres conocer gente pero te da miedo no gustar, o quieres declararte a una chica pero temes ser rechazada. Tal vez quieres vivir en otro país pero te da miedo perder a tus amigos. Como estas hay infinitas posibilidades. ¿Te das cuenta como evitar el fracaso te imposibilita cualquier éxito?

Comienza asumiendo pequeños retos al respecto. Muchos acabarán mal, pero entre ellos habrá logros, y serán ambos, éxitos y fracasos, los que te harán avanzar hacia tus objetivos y liberarte de tus miedos. Si pierdes el miedo a perder, automáticamente, tienes todas las de ganar.

“Arriesgarse es perder el equilibrio momentáneamente.
No arriesgarse es perderse a uno mismo”.
Kierkegaard.

No soy mis miedos, soy mis deseos.

Los miedos nos impiden ver más allá. Cuando nuestro miedo es protagonista, nuestra mirada no alcanza a ver nuestros objetivos, sólo ve los límites. De tal forma que concentramos toda nuestra valía en conservar lo que tenemos, olvidando qué era lo que deseábamos.

Cuando nos preguntamos qué es lo que deseamos en la vida, sólo vemos dudas e imposibles, y es que, ya lo decía Séneca, “no hay viento favorable para el que no sabe adónde va”.

Así que plantéatelo de otra forma:

¿Qué harías si no tuvieras miedo? Imagina que tienes todos los talentos del mundo. Que no tienes nada que perder. Que no tienes miedo. Dime, ¿qué harías?

Bien. Pues eso es lo que eres. Esos son tus objetivos.

Es el momento de transformarte en lo que deseas, en lo que amas y no en lo que temes.

“Lo importante es transformar la pasión en carácter”
Kafka

Objetivos claros y sencillos.

Una vez identificados someramente mis deseos, tengo que darles forma.

Coge papel y lápiz. Escribe: “En esta vida, si no tuviera miedo, desearía…”

No seas humilde, ni pesimista. Conecta con tu lado poderoso, optimista, divertido y ambicioso para hacer este ejercicio.

¿Ya? A continuación vas a establecer tus objetivos, en función de lo escrito anteriormente, para este nuevo año.

¿Qué deseas lograr en 2014? No sólo material. También personal. Emocional. Vivencial.

No nos valen ideas abstractas ni confusas. Necesitamos concreción. Venimos del mundo de las ideas, ahora tenemos que pisar la tierra. Cuanto más claros y tangibles sean nuestros objetivos, más fácil nos será hacerlos realidad.

Selecciona objetivos que estén en tu mano, o reformúlalos para que lo estén. Por ejemplo, no nos valdría “Que me toque la lotería”. Ese es un deseo que esta por completo en manos del azar. Pero sí nos valdría “Montar mi empresa y ganar mucho dinero”. Por muy difícil que nos parezca, es un objetivo que está en nuestra mano.

Coge de nuevo papel y lápiz. Selecciona tus objetivos principales y defínelos en una frase. Incluso, si es posible, en una palabra.

No te dejes ningún objetivo por el hecho de que no sepas cómo conseguirlo. Si no sabes cómo, hallarás la manera en el trayecto.

“No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela”.
Albert Einstein.

Este es el momento perfecto para pensar de otra manera:

cambio-de-observadorYa tengo los objetivos. ¿Cómo los consigo? En palabra del maestro Einstein: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”.

Es el momento, por lo tanto, de imaginar todas las opciones que se nos ocurran. Las más disparatadas también. Todo lo que harías si no tuvieras nada que perder. En psicología se llama práctica Brainstorming (lluvia de ideas). Por muy loco que parezca, es una técnica muy usada por las grandes empresas para hacer estrategias nuevas de marketing e inversión. El brainstorming ha llevado a muchas empresas y personas al éxito y la expansión.

Escribe debajo de cada uno de los objetivos que has seleccionado todas las cosas que podrías hacer, nuevas o diferentes, a lo que estás haciendo ya.

Todos estas posibilidades, tangibles y disparatadas, te van a dar pistas, claves, para establecer un nuevo plan de acción en función de los nuevos objetivos.

A continuación diseña tu plan. Escribe los pasos que te permitirán llegar a ese objetivo. Estos pasos tienen que ser concretos, tener un orden cronológico y basarse en acciones, no en ideas.

“Si haces lo que siempre has hecho, sólo conseguirás lo que siempre has conseguido”

Comprométete contigo mismo

Todo gran viaje está compuesto de pequeños pasos. Nada, absolutamente nada, se consigue por grandes esfuerzos puntuales. Los logros importantes, (licenciarse, ganar una competición, que una relación funcione, etcétera), sólo se consiguen haciendo un trabajo moderado, diario y constante.

Una vez localizadas tus metas para el nuevo año, organiza tu plan de acción poniéndote acciones pequeñas pero diarias. Si logras que se conviertan en hábitos, has ganado la partida.

Ya sea madrugar, ya sea trabajar en tu proyecto una hora diaria, ya sea ir al gimnasio, relajarte, escribir a cinco clientes al día, etcétera. Que no haya un día en que no estés dando un pequeño paso, por minúsculo que sea, hacia tu objetivo.

“Comienza haciendo lo que es necesario. Después lo que es posible.
Y de repente estarás haciendo lo imposible”.
San Francisco de Asís

Nunca olvides disfrutar

Ama tus objetivos. Apasiónate. Aunque trabajes en ellos sólo cinco minutos diarios, si en esos cinco minutos pones el alma, en unos meses tus logros serán inconmensurables.

Y nunca olvides disfrutar. El objetivo más grande, que no puede faltar en ningún programa que se precie, es disfrutar del ahora, de lo que eres. De lo que ya tienes. De lo que amas.

Regálate al menos un momento al día para aquello que te guste. Prémiate por tu constancia y tu valentía.

Te lo mereces.

ovejarosa.com“Vive cada día como si fuera el único”
Noel Claraso

Rocío Carballo. Psicoterapeuta.

www.rociocarballo.com

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