Escribir una historia sin desvelar el sexo de su protagonista es muy complicado. No solo por el nombre o la descripción física, sino por ir sorteando todo el lenguaje de género: En lugar de «la persiguió», pondremos «el Cazador persiguió a Min»; en lugar de «estaba contenta», «estaba alegre», y así fueron solventando los problemas que el lenguaje les iba presentando.

¡Pues nadie se ha dado cuenta!

Las historias de «Min y el cazador de estrellas», de Lola Llatas, se fueron subiendo a su blog y pasó algo: NADIE se dio cuenta de si Min era un niño, una niña o ninguno de los dos. Los niños pensaron que Min era un niño. Las niñas pensaron que Min era una niña. La identificación fue total.
Min deberá convencer al Cazador de Estrellas para que libere a todas las que tiene cautivas.
Por cada relato que Min le cuente, una estrella quedará libre. Es una idea buenísima pero, ¿de dónde podrá Min sacar tantas historias? Solo conoce la suya propia y hay partes de las que ni se acuerda. Sus amigas las libélulas deberán volar hacia los colegios españoles en busca de relatos nuevos y sorprendentes, capaces de ablandar al gigante.
Durante el curso 2017/2018 once coles animaron a sus estudiantes a usar la imaginación para colaborar en este proyecto solidario para Médicos del Mundo. ¿Qué pretende? Abrir un diálogo entre alumnado, padres, madres y profesorado sobre la existencia de niños y niñas con riesgo de exclusión social.
Os dejamos el enlace para descargaros esta historia que está formada por lo que inspiró a Lola y también a todos los coles que han participado añadiendo sus relatos salvadores de estrellas. «quiero que llegue (gratuitamente) a todos los rincones posibles; que llegue a las personas que realmente puedan disfrutarlo». Si queréis que vuestras personitas pequeñas conozcan esta historia y, quizá, conozcan algún relato que salve una estrella no dudéis en descargar de forma gratuita este interesante texto.

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