No os lo voy a negar. Al principio fue un trago amargo. Sí, siempre supe que quería ser mamá, pero no me pareció necesario congelar óvulos, preservar mi fertilidad, puesto que no suponía que embarazarse con óvulos propios fuera una misión a veces imposible.

A los 38 sentí que era el momento adecuado y al poco de cumplir 39 me acerqué a una clínica de fertilidad con mucha ilusión. Me hice 3 inseminaciones artificiales, nada. Me sugirieron intentar una FIV y me embarqué en dos procesos de fecundación in vitro, con todo lo que implica eso. Hormonas, extracción de los óvulos, fecundación de los óvulos, transferencia de embriones, betaespera… y desilusión.

Me quedé embarazada en la primera FIV, pero a las 10 semanas tuve un aborto espontáneo. La maternidad estaba siendo una pesadilla y un proceso doloroso. Simplemente tuve que aceptar que mis óvulos no eran de buena calidad, mi reserva ovárica era muy baja y la idea de tener un bebé con mi propio óvulo era imposible.

A mi amiga Lucía le había pasado algo similar, pero como no pudo embarazarse con su propio óvulo lo intentó con el de su esposa. Ahora tienen gemelos. Pero ellas son una familia de dos mamás.

Yo también soy una mujer lesbiana, pero la maternidad la he emprendido como madre soltera. Por ende no disponía de óvulos propios, ni de óvulos de alguna pareja y me había arruinado económicamente en el proceso. Estaba devastada.

Dos años después decidí que no podía rendirme. Me recomendaron Ovoclinic en Madrid y acudí determinada a buscar a mi bebé. Ovodonación era la respuesta a casos como el mío. Esto es conseguir un embarazo con el óvulo de una donante. Ya había hecho lo que se conoce como “duelo genético”, entender que mi hijo no heredaría las características genéticas de mi familia.

Ovoclinic es parte de Ovobank, el primer banco de óvulos de Europa. Hay más de 4 mil donantes, por lo que encontrar a una candidata que se pareciera físicamente a ti era bastante fácil. Me surgieron muchas dudas con respecto a la donante, pero no dona cualquier mujer. Solo un 30% consigue donar óvulos. Las edades van entre 18 y 34 años, y no solo se analizan las enfermedades genéticas, también la salud mental de la donante.

Después de conocer esa información sin duda me quedé más tranquila con respecto al óvulo donado. Con respecto a la muestra de semen, la clínica también busca un donante compatible conmigo y mis características.

Ovoclinic tiene una tecnología que me pareció muy innovadora, se llama Ovomatch, y permite ir más allá de buscar un fenotipo parecidos entre donante y futura mamá. Se encuentra a la donante que tenga los rasgos más similares a los míos.

Una vez que encontraron los óvulos éstos fueron fecundados. Después de un procedimiento muy sencillo prepararon mi endometrio y me transfirieron 2 embriones. A diferencia de las FIV que realicé con mis óvulos, estos embriones tuvieron muy alta calidad.

¿Acaba bien esta historia? Acaba muy bien. Me quedé embarazada de la niña más preciosa del universo, y en el primer intento. Me quedan cinco embriones más y estoy pensando ya darle un hermanito a mi pequeña.

Lo bueno de la ovodonación es que, aunque tengo ya 43 años mis embriones están sanos y fuertes, en concordancia con la edad que tenía la donante a la hora de donar.

Mi hija, además de cambiarme la vida y llenarme de alegría me enseñó que lo que hace una familia no es la genética, es el amor.

Si quieres saber más de Ovobank, aquí tienes el enlace. Si quieres saber más de la ovodonación en Ovoclinic, aquí encontrarás más información.

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