Dos mujeres en Malasia han sido sentenciadas a seis latigazos cada una después de ser arrestadas por tener relaciones sexuales entre ellas.

Esta barbaridad sucederá el 28 de agosto si nadie hace nada por detenerlo. Pero es que no es todo. Además, han sido multadas con RM3,300 (700€) cada una  y, si no pagan, podrían ir a prisión por cuatro meses.

Las mujeres, que tienen 32 y 22 años, se declararon culpables luego de que agentes de la sharia en el estado de Terengganu las encontraran practicando sexo en un coche con un dildo, según el medio local Sinar Harian.

La sentencia ha sido dictada mientras Malasia está envuelta en una discusión sobre los derechos LGBT +, provocada por la orden de «demonización» del ministro de gobierno, Mujahid Yusof Rawa.

El sexo gay (entre otras cosas) está prohibido en el país, además de una larga lista de delitos que están «contra el orden de la naturaleza».

Las palabras del juez Kamalruazmi Ismail son, cuanto menos, aterradoras.

Se debe aplicar un castigo adecuado para que esto se convierta en una lección y un recordatorio no solo para ustedes dos, sino para todos los miembros de la sociedad.

Justice For Sisters (JFS), un grupo malayo de derechos LGBT +, calificó el castigo como «una grave violación» de la «dignidad y los derechos humanos» de las mujeres. En una declaración en su web agregaron que «la sentencia es errónea y perjudicial y equivale a tortura».

Un oficial religioso golpea a una mujer de Aceh (L) por pasar tiempo muy cerca de un hombre que no es su marido, que está en contra de la ley Sharia, en Banda Aceh el 28 de noviembre de 2016. Aceh es la única provincia en el mundo más poblada País de mayoría musulmana que impone la ley de la sharia. Las personas pueden enfrentar flagelaciones por una variedad de delitos, desde el juego, el consumo de alcohol hasta el sexo gay. / AFP / CHAIDEER MAHYUDDIN (El crédito de la foto debe leer CHAIDEER MAHYUDDIN / AFP / Getty Images)
 

El castigo no puede usarse para dar lecciones a la sociedad. Tal pensamiento perjudicial puede peligrosamente permitir el abuso de poder y la explotación de personas inocentes, perpetuando las injusticias. La penalización del sexo consentido entre adultos es una grave violación de los derechos humanos, y Malasia ha sido llamada a revisar y derogar las leyes que penalizan a las personas LGBTQ, basadas en actos sexuales consensuados, en muchos foros internacionales de derechos humanos. Los actos sexuales consensuales entre adultos no son un crimen.

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