China, ese gigante asiático que está cada vez y cada vez más cerca. Un país en expansión, cuya gente se ha buscado la vida en cada esquina de este planeta. Un país cosmopolita y global que sin embargo está aferrado al pasado en materia de derechos individuales y de corto alcance. Hace poco fue noticia que China había censurado más de 10 escena de ‘Bohemian Rhapsody’ por sus  escenas homosexuales. Aman a Freddy Mercury, como todo el planeta, pero prefieren obviar que era parte de la comunidad LGTB. Meses atrás un profesor chino llevó a su colegio a los tribunales por echarle por ser homosexual. No hubo ninguna recriminación ni costa para el colegio, más allá de la repercusión del caso. Pero mucho peor destino si cabe tuvo una escritona nipona Tyangi (solo se conoce su seudónimo) también en 2018, condenada a 10 años y 6 meses de cárcel por escribir una novela con temática homosexual, Occupy. ¿El pecado? Lucrarse de vender valores obscenos.

China sigue agarrada a lo que llama «sus valores socialistas» para justificar la exclusión y la intolerancia. En palabras del analista chino Shi Yedong, la censura es cada vez más intensa en los medios de comunicación, incluida la escuela.

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Una censura cruenta  a la vez que sutil, pues China ha prometido proteger a su Comunidad LGTB ante las Naciones Unidas -algo difícil teniendo en cuenta que algunos de sus dirigentes han afirmado que no existen homosexuales en China, pues es un invento yankiee.

Sin embargo la magnífica cinta Seek McCartney, que cuenta la relación de amor entre dos hombres, no solo consiguió saltarse la censura, sino que ha conseguido ser un éxito en el país. El cantante chino Han Geng y el actor francés Jeremy Elkaim son los protagonistas de la película dirigida por Wang Chao, quien anunció en Weibo (la version china de Twitter, que también está censurada) que este es: «un pequeño paso para el organismo regulador y uno muy grande para los cineastas.»

El corto Ciruela de agua dulce es otra excepción. Llegó y dejó huella en la Seminci del año pasado, entre otros muchos festivales de occidente. Narra el camino de una mujer trans que sabe que en la cultura en la que vive no puede sino ser diferente. Un animal extraño. Una mujer que, igual que todos, tiene que enfrentar el miedo a la soledad y a la pérdida.

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