Los niños pueden cambiar el mundo, escuchamos a menudo. Y sí, es cierto, pueden hacer un mundo mejor, pero mucho depende de los padres que estos niños tengan, porque si educamos a los niños en empatía, diversidad, respeto y amor, el mundo será un lugar maravilloso, pero si seguimos reproduciendo los estereotipos de lo bueno y lo malo, lo válido y lo enfermo, la intolerancia y las faltas de respeto, seguiremos igual o peor que estamos.

Matt es un chico que cursa primero de bachillerato en Valladolid. Un día, al llegar a clases, encontró su silla pintada. «Es gay», se leía en el respaldo.

El acoso escolar a menores LGTB es bastante preocupante en España. ¿Cómo se combate la homofobia? A veces es muy difícil de llevar, puede hacer que los jóvenes se aíslen, presenten síntomas de depresión y ansiedad. Otras veces las «víctimas» se niegan a hacerlo, y combaten la homofobia con visibilidad, e incluso sarcasmo, como ha hecho Matt.

Tras el incidente homófobo publicó en sus redes la foto de la silla y el mensaje:

“Han pintado esto en una silla de mi clase intentando ofender y sólo han conseguido que haya proclamado que esa silla es ahora de mi propiedad (ahora soy más rico en patrimonio)”.

 Su actitud fue aclamada en las redes sociales y provocó muchos mensajes de apoyo. ¡Muy bien por ti Matt! Buena forma de callar a los homófobos intolerantes.

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