Belén Bogado (42)  es diplomática argentina, Mariela Ghiggi (50) pediatra. Acaban de dejar Madrid, donde vivieron casi diez años mientras Belén trabajaba en la Embajada, para regresar a Argentina, su hogar.

Están juntas desde hace 15 años, pero se conocen de toda la vida, puesto que Mariela era la mejor amiga del hermano de Belén. Hace cuatro años se casaron y actualmente son madres de los preciosos mellizos Fermín y Rafaela. Después de un proceso de lactancia inducida lograron compartir la experiencia de amamantar a sus bebés, que hoy tienen un año (en las fotos siete meses).

En una entrevista para el periódico argentino Clarín, esta pareja cuenta su historia de maternidad. Dos años les costó quedarse embarazadas. Quien ha pasado por esto sabe lo duro que puede llegar a ser. Pero al cuarto intento por fin todos los esfuerzos se vieron compensados.

“Mi especialidad incluye la neonatología y, al estar continuamente en contacto con mamás, te das cuenta que hay muchas formas de ser madre”, dice Mariela. “La madre soltera, la clásica, los vientres de alquiler, la donación de óvulos… Lo importante es tener la intención de querer ser madre. Yo no necesitaba que genéticamente se parecieran a mí; ser madre es otra cosa, tiene que ver con el rol y la actitud que tomás frente a eso”.

La gran y maravillosa noticia fue que no era solo un bebé. Eran dos. Chico y chica. ¿Cómo iban a hacerlo con dos? La lactancia inducida se presentó como la mejor opción. Es un proceso de estimulación que permite que una mujer que no ha dado a luz pueda amamantar.

lactancia compartida madres lesbianas

Cuando Belén tenía 24 semanas de embarazo, comenzó el proceso. Tal como ella lo cuenta: “Durante 45 días tomé anticonceptivos orales y domperidona, una droga que se usa para trastornos digestivos pero que, en dosis más altas de lo normal, aumenta la producción de leche. Cuando terminó el mes y medio de anticonceptivos, empezó la estimulación con un sacaleches eléctrico doble: Tenés que hacerlo cada tres horas, ya que cuanto mayor sea el estímulo de succión, hay una mayor probabilidad de producir leche. Además, la estimulación nocturna es fundamental, porque la prolactina -una hormona que interviene en la fabricación de leche- aumenta entre la una y las cinco de la mañana”, cuenta Mariela.”Un día, a las 32 semanas, estaba en el baño haciéndome la estimulación y milagrosamente me salió una gota de leche. ¡Pegué un grito…! No lo podía creer. Ahí me empezó a salir leche y fue de a poco en aumento”.

Al momento de nacer los mellizos, la leche de Belén tardó cuatro días en bajar, por lo que la leche de Mariela fue vital.

Actualmente Belén es quien más los amamanta. “Con mi leche los entretengo. A la noche es crucial, porque muchas de las veces que lloran no es porque quieran comer y, si los ponés en la teta, se duermen. Entonces, los podemos poner las dos. La ecuación es fácil de hacer: dos bebés, dos mámás, cuatro tetas”, cuenta Mariela.

 

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