La aterradora persecución de los talibanes a lesbianas, gays y bisexuales, y cómo podemos ayudar

Lo estamos viendo estos días en las pantallas de nuestros televisores y aterra. Por pura casualidad geográfica no nacimos en Afganistán, por pura casualidad geográfica no estamos en ese país (y en tantos otros) sufriendo lo que es ser mujer o ser una persona LGTB.

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Los talibanes han recuperado el control del país después de la retirada de las tropas estadounidenses. Y el caos se ha apoderado de una sociedad aterrada con el extremismo religioso y la intolerancia que los talibanes representan.

Ya no hay mujeres por las calles de Kabul, los talibanes se ceban con ellas a tal punto que parece que su máximo temor es una mujer que desee estudiar, leer, aprender, trabajar o hacer deporte.

Pero no son solo las mujeres las grandes perjudicadas del totalitarismo religioso de los talibanes, también lo son las personas del colectivo LGTB que residen en el país. Y no nos equivoquemos, no es que antes de la vuelta de los talibanes estuvieran seguros y a salvo en Afganistán, lo que pasa es que ahora estarán peor.

En su anterior régimen del terror, desde 1996 a 2001 , se hicieron famosos por el nivel de sadismo que ponían en sus castigos físicos a todos aquellos que incumplieran (según su criterio y su interpretación) la ley islámica.

No es que simplemente castigaran a una persona, es que más bien daban rienda suelta a un nivel de psicopatía bastante importante. Lapidaciones, amputaciones y ejecuciones en público, como si fueran eventos deportivos, incluso retransmitidos.

Las mujeres lesbianas son víctimas de una doble discriminación, por un lado por ser mujeres y no cumplir lo que se espera de ellas, y por ser lesbianas. Su orientación sexual, al igual que la de los hombres gays, es obra del diablo, según el mulá Mohammed Ibrahim. 

Según sus interpretaciones la homosexualidad exige un castigo duro, y esto es morir quemado en una hoguera, ser lanzado al vacío desde un acantilado o aplastado por un muro que cae encima. 

Esta última fue la forma más común en que gays y lesbianas encontraban la muerte durante el anterior régimen talibán. Morían aplastados y asfixiados cuando con un tanque se derrumbaba un muro sobre ellos, todo esto con público, claro. 

Gul Rahim, un juez talibán, dijo el mes pasado en una entrevista a un periódico alemán, “Solo hay dos penas para los homosexuales: o lapidación o tiene que pararse detrás de un muro que le cae encima. El muro debe tener entre 2,5 y 3 metros de altura ”, dijo.

El escritor gay afgano Nemat Sadat dijo que lo más probable es que la masacre de las personas LGTB se lleve a cabo sin que tenga repercusión en los medios, «sin que el mundo lo observe», para poder así cambiar la opinión pública de su lado.

Numerosas organizaciones están ayudando a las personas LGTB que permanecen en el país y que buscan huir, y pueden usar tu apoyo monetario. Aquí hay algunos, con enlaces para contactarlos.

Rainbow Railroad ayuda a las personas LGTB a huir de la violencia patrocinada por el estado. Desde su fundación en 2006 ha ayudado a más de 1,600 de ellos a encontrar seguridad a través de la reubicación de emergencia y otras formas de asistencia.

Immigration Equality aboga por los derechos de los inmigrantes LGTB; esto incluye proporcionar representación legal a los solicitantes de asilo. Lambda Legal también representa a quienes huyen de la persecución en sus países de origen.