Rabia y frustración son dos emociones que predominan después de sufrir un ataque homófobo, porque no tiene sentido ni es justo ser agredido por la orientación sexual.

El siguiente hecho ha ocurrido en Oregon. En un mismo barrio por segunda vez una mujer lesbiana vivía un episodio homófobo de parte del mismo vecino.

En este último caso una pareja de lesbianas caminaba por la calle cuando percibió que un coche las perseguía a alta velocidad; al notarlo se quitaron del camino esquivando el primer ataque, pero enseguida, el coche las pasó, se bajaron tres hombres y comenzaron a insultarlas, uno de ellos estaba borracho.

Pero ellas no se amedrentaron, como los homófobos pretendían, más bien comenzaron a increparlos mientras una de ellas grababa.

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Cuando llegó la policía solo dio un consejo a las víctimas: Ignorar a los agresores. Ajá, qué fácil.

“Es la segunda vez en menos de un mes que una mujer LGBT, siente que un acto de odio hacia ella  es ignorado por la policía”, comentó una vecina.

 

Rabia y frustración son las emociones que predominan después de un ataque como éste. Pero esa rabia y esa frustración se transforman cuando sientes el apoyo y el amor de tus vecinos. El barrio se organizó y comenzó a pintar arcoíris por las calles para brindar todo su apoyo a esta pareja de lesbianas y a todo el colectivo LGTB.

¡Nos ha encantado!

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