Nadie nace aprendido y cuando se trata de nuestros hijos, en el afán de protegerles y hacerlo lo mejor posible, es habitual que cometamos algunos errores. He aquí unos de los más comunes que todas tendemos a realizar.

  1. Abrigarle demasiado. Aunque los bebés tienden a enfriarse hay que procurar no abrigarles en exceso porque también tienden a sudar enseguida y además corren el riesgo de muerte súbita. Los primeros días hay que cubrirle la cabeza con un gorrito y vestirle con un body o un pijama ligero.
  2. Bañarle todos los días. Al nacer están recubiertos por un manto graso que les protege y que se destruye con el baño diario. Los pediatras recomiendan un baño completo sólo tres o cuatro días por semana. El resto de los días es suficiente con limpiarles bien con una esponja suave.errores comunes_rapar al bebé
  3. Raparle la cabeza. Existe la creencia de que el pelo nacerá más fuerte después, sin embargo, eso no es cierto. Lo que puede suceder es o bien que el pelo le deje de crecer durante un tiempo o bien que siga creciendo igual. Además, al quitarle el pelo la cabeza se enfría más rápidamente y eso no les conviene.
  4. Intentar que la casa esté en silencio mientras duerme. Los bebés deben acostumbrarse a los ruidos cotidianos, especialmente durante el día, de lo contrario, cuando vaya creciendo, le será más difícil habituarse a los ruidos y cualquier mínimo sonido fuera de lo habitual le angustiará. Además, así empiezan a diferenciar también las siestas durante el día del sueño de las noches.
  5. No dejar que otras personas le cojan. Es un error muy común que surge por el miedo a que puedan contagiarle alguna enfermedad. Sin embargo, es algo a lo que debemos acostumbrarnos para que no reclame más tarde sólo los brazos de mamá y también hay que tener claro que alguien que se encuentre mal no tomaría a un niño en brazos.errores comunes_instrucciones
  6. Obsesionarse con la esterilización. Aunque la higiene es fundamental, no debemos obsesionarnos con esterilizar todos y cada uno de los objetos que vaya a tocar el bebé. Deben estar siempre limpios, eso sí, pero debemos tener en cuenta que también hay determinadas bacterias que ayudan a desarrollar las propias defensas del niño.
  7. Dejarle llorar. Cuando van siendo más mayores puede que los niños empleen el llanto para manipularnos, pero en sus primeros meses de vida hay que consolarles siempre que lo hagan y averiguar qué es lo que necesitan pues es su única manera de reclamarnos y comunicarse con nosotras.

Seguro que hay muchos más errores que cometemos, aunque ninguno es de gran importancia. Un nuevo miembro ha llegado a la casa y el hecho de que requiera de toda nuestra atención y cuidados nos va a suponer un gran esfuerzo no sólo emocional sino también físico. Habrá días en que se te venga la casa encima y creas que no puedes con todo. Eso es completamente normal. Además, no estás sola: es cosa de dos y hasta de tres o de cuatro o de cinco… No temas pedir ayuda a la familia, eso no te hace ni mejor ni peor madre, simplemente humana.

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