La Conferencia Episcopal Española ha presentado un nuevo documento oficial para la formación de jóvenes en la fe.

El componente mas dañino de este nuevo título, llamado “Testigos del Señor” es el que afirma que la identidad sexual “no se elige, es un don que se recibe”, tildando de pecado opciones como el cambio de sexo.

En uno de sus 5 capítulos, el escrito advierte:

Algunos dicen erróneamente que cada uno puede optar o elegir la orientación sexual independientemente del cuerpo con el que se ha nacido. Pero la identidad sexual no se elige. No somos creadores de nosotros mismos. Dios es el único Creador”.

Estas enseñanzas contradicen los conceptos científicos que ratifican la existencia de la orientación sexual y de la identidad de género y que demuestran claras diferencias entre ambos.

Para dejarlo más claro, el texto cita la Biblia, el Génesis específicamente, recordando que Dios creo “varón y mujer. Ambos poseen la misma dignidad y son imagen de Dios”, señala el documento.

El texto deja clara también la posición de la Iglesia hacia la homosexualidad: “La diferencia sexual indica que el hombre y la mujer están hechos el uno para el otro, para vivir la comunión de personas y la complementariedad sexual. Juntos están llamados a transimtir la vida humana, formando en el matrimonio una sola carne (Gén 2,24)”

Se requirieron 4 años de trabajo de más de 109 mil catequistas para terminar el nuevo catecismo católico, incluye 332 páginas con unas 114 imágenes que lo ilustran. El nuevo texto está pensado para compaginarse con la enseñanza religiosa en los colegios. 

Trasciende que recientemente la Iglesia Católica presentó una consulta preparatoria al Sínodo de la Familia, que se llevará a cabo en octubre próximo y que tiene como objetivo convertir a la Iglesia en una institución “más acogedora con todas las personas en situación familiar irregular, como parejas de hecho, homosexuales, divorciados o madres solteras”, o que el Papa actual haya hecho recientemente acercamientos en sus declaraciones a la comunidad homosexual, aunque siempre desde una mirada un tanto soberbia y compasiva. 

Parece ser que la Iglesia quiere entrar con fuerza en la educación de nuestros hijos y sin ningún tipo de intención integrativa con la diversidad sexual o familiar. Una pena.

Fuente: SDPnoticias.com

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