En Chile las familias homoparentales existen y se forman al margen de la ley. Esto porque no existe aún una ley de matrimonio igualitario y filiación de hijos.

Hace unos años se aprobó el AUC, Acuerdo de Unión Civil, donde cualquier pareja, heterosexual u homosexual, puede unirse civilmente. Pero aunque el AUC permite beneficiarse de algunos derechos, no establece que los hijos que nazcan en esa unión puedan tener dos mamás o dos papás.

Recientemente una pareja de lesbianas chilenas consiguió después de una ardua lucha que el hijo que tenían en común fuera inscrito como hijo de ambas madres. Todo un momento histórico y esperanzador para miles de familia.

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Pero en la actualidad, dos familia chilenas que conozco, Laura y Camila, mamás de Adán, aunque se reparten los cuidados y juntas se hicieron la inseminación artificial, no son reconocidas como una familia, Adán figura en el libro de familia como hijo de Camila.

Lo mismo Antonia y Rodrigo, que son hermanos, que nacieron del mismo donante de esperma, pero para la ley chilena no tienen dos mamás, son hijos de madres solteras y no tienen ningún vínculo legal entre ellos, aunque son hermanos y crecen felices en su casa junto a su mami y su mamá.

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Estos vacíos legales no solo atentan contra los derechos de los niños, sino que también pueden ser una excusa para las mentes más retrógradas y primitivas para encontrar razones de acoso y discriminación a estas familias.

El primer Estudio sobre Familias Homoparentales de Movilh asegura que el 54% de las familias homoparentales chilenas ha sufrido episodios de discriminación. Y es justamente el Registro Civil la entidad que más los ha discriminado, en el 40,3% de los casos. Le siguen: “organismos públicos que dan prestaciones de seguridad social” (30,85%); también “lugar de estudios de mis hijos o mío” (28.72%), al “recinto médico donde se atienden mis hijos o yo” (24,47%); al lugar de trabajo (11,7%) y en todos lados (8,51%).

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El estudio muestra que hay más familias compuestas por dos mamás, 86%, que por dos papás, 25%, esto se debe a que las lesbianas pueden acceder a tratamientos de reproducción asistida, pero las parejas gays ni siquiera cuentan con la opción de adoptar.

La casi totalidad de las madres y padres LGBTI, es decir el 98,2%, tiene entre uno o dos hijos: el 66,88% tiene uno; el 21,08% dos y el 10,24%, tres hijos. En tanto, el 1,2%, tiene cuatro hijos y el 0,6%, cinco hijos. En el 83% de los casos los hijos son menores de 18 años.

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En relación con los niveles de visibilidad de las familias diversas, la encuesta indica que el 57,8% dice que en el lugar de estudios de los hijos se sabe que sus madres o padres son LGBTI.

En relación a la partida de nacimiento, en el 61,4% de los casos los hijos están inscritos con los apellidos de su madre o padre LGBTI y el de su otra madre o padre biológico, esto porque en Chile puedes como madre o padre soltero inscribir a tu hijo con otro apellido aunque no sea el tuyo.

El 95% de los encuestados cree que es muy importante y prioritario que se apruebe ya el matrimonio igualitario y los niños dejen de padecer esta discriminación por la orientación sexual de sus progenitores.

Una Respuesta

  1. feminiateo

    Igual que determinados sectores de la población son más abiertos cada día, hay otros con una LGTBfobia mayor cada vez. Debemos construir movimientos más fuertes, donde la gente se relacione de una manera más estrecha y para ello tenemos que dejar atrás esa época de individualismo exacerbado de la que venimos. Las personas que no respondemos a lo que el heteropatriarcado esperaría de nosotras tenemos que estar más organizadas, al menos tanto como la gente conservadora, que se reúne un rato todos los fines de semana en sus templos. En torno a una nueva religión atea/agnóstica, no dogmática, feminista, antirracista, ecologista y aliada de los movimientos LGTBIQ, lo conseguiríamos, y seguramente se formarían muchas comunidades. En infinito5.home.blog escribo sobre ella.

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