Capítulo 1: La aventura de ser madres.
Capítulo 2: Eligiendo donante.
Capítulo 3: Inseminación en casa
Capítulo 4: La frustración de no conseguir el embarazo

Hoy 2 de Marzo del 2017 es nuestro 3 dpiui, es decir, hace 3 días que hicimos la inseminación, ¡Allá vamos a por la cuarta! La verdad es que esta vez hemos tenido una buena y otra no tan buena noticia. Empecemos por la no tan Buena; Y es que aún con Clomifén parece que creció solo uno folículo con tamaño suficiente y estando lo bastante maduro como para poder ser fertilizado. Había un segundo, pero no lo  se desarrolló del todo.

¡Uhhh Uhhh! La Buena noticia: El recuento de espermas después de la descongelación (cosa importante para preguntar en la clínica porque la mayoría de veces no lo dicen si no preguntas por ello), ¡Era de 100 millones por mil! La última vez eran unos 30 millones, así que eso nos da un incentivo para estar contentas, tres veces más contentas.

Tengo que decir que adoro a nuestra doctora. Es la ternura personalizada, ya nos conocen (por desgracia o no) toda la clínica. Así que aún sin poder hacerlo en casa, la inseminación acaba siendo algo bastante íntimo en la clínica. Para los interesados, es una clínica privada (en Alemania no lo paga la seguridad social) llamada Praxis für fetilitat en Friedrichstr. 150 Berlin.

La habitación con su luz de ambiente, la música de relajación y los 20 minutos de intimidad que te dan después de haber realizado la inseminación… ¡La recomendaría absolutamente! Todo el personal es muy amable, algunos más cálidos que otros, unos más “brutos” que otros, pero sin duda, una buena experiencia. Siempre nos hacían sentir bien, respetadas y comprendidas. De hecho, cada una de las persona con la que nos cruzábamos por el camino el día de la inseminación, acostumbraban a desearnos buena suerte. Te sientes como un boxeador a punto de subir al ring, todo el mundo dándote ánimos.

El banco de esperma está en el mismo edificio, así que siempre pasamos antes para pagar, etcétera. Siempre parece que entramos en un paraíso tropical, con las trabajadoras llevando sus uniformes fucsias, sus siempre amplias sonrisas, los dibujos de palmeras y flamencos por la pared… Siempre me hace sentir bien entrar allí.

Justo ese día hacía un sol espléndido, así que antes de entrar, nos sentamos un rato en el parque a tomar un café para así recolectar rayos de sol y energía para el gran momento.

Ahora toca la espera, la larga espera. Por suerte, cuando se cumplan las dos semanas de la inseminación estaremos de viaje. Así que, pase lo que pase, estaremos en el mar, con su brisa, su sol calentito… y la familia.

¡Cruzad los dedos por nosotras!

 

Erika Sánchez.

 

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